22 de Septiembre, 2017
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EL PUEBLO VUELVE A SUFRIR LA VIOLENCIA CHAVISTA

Con detenciones y violencia, el chavismo vuelve a embestir a la oposición. Tabaré Vázquez vuelve a pedirle “al hijo de Chávez” que se retracte por respeto al pueblo uruguayo.

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La declaración, insistían en la OEA, pasó "por consenso". Pero el logro llegó tras una lucha difícil, discusiones en los pasillos y sin votos: se aprobó gracias a que ninguno de los países presentes se opuso. Cuatro miembros se abstuvieron -El Salvador, Bahamas, Belice y República Dominicana- y 11 naciones eludieron la discusión.
 
El pronunciamiento llegó tras varias pujas institucionales y un debate tenso, crudo, que incluyó interrupciones y fuertes peleas entre el representante de Venezuela, Samuel Moncada -que denunció "un golpe de Estado en la OEA"- y varios embajadores, incluidos los de la Argentina, México, Colombia, Estados Unidos y Canadá.
 
"¡Déjese de hablar, hombre! Déjeme hablar a mi", le gritó el embajador argentino, Juan José Arcuri, a Moncada, sentado un par de sillas a su izquierda, tras varios intentos del venezolano por trabar el debate.
 
Ya antes Moncada había interrumpido a la canciller, Susana Malcorra, que abrió el debate en representación del Mercosur -la Argentina ejerce la presidencia pro tempore-, al afirmar que "era una grosería" que hablara sin el permiso de Venezuela.
 
"Ha habido en Venezuela una ruptura del orden democrático", había dicho Malcorra.
 
La canciller rechazó la defensa tradicional de Caracas de que cualquier intervención externa es una injerencia en la soberanía de Venezuela. Malcorra dijo que las naciones responden a principios -la defensa de la democracia, los derechos humanos- de tratados y acuerdos internacionales.
 
"Son principios universales. ¿Cómo sería posible, si no, defender a los pueblos sometidos a dictaduras o avasallamiento de sus derechos humanos?", fustigó.
 
La reunión orilló el fracaso. Por la mañana, Bolivia, un aliado tradicional de Maduro, suspendió la sesión extraordinaria del Consejo, una decisión unilateral que provocó un fuerte malestar entre los 20 países que pidieron el encuentro.
 
Bolivia había asumido el sábado, 1° de abril, la presidencia rotativa del Consejo, y ayer, minutos antes de la ceremonia de asunción de la presidencia, el embajador boliviano, Diego Pary, había informado al resto de los miembros de la OEA de la suspensión. Pary propuso una "reunión informal", lo que le hubiera permitido a Maduro eludir una declaración formal del organismo.
 
"No quieren que se hable de Venezuela", dijo una fuente diplomática a LA NACION.
 
Apenas conocida la decisión de Bolivia, los 20 países que habían pedido el encuentro -la Argentina entre ellos- enviaron una carta a la presidencia del Consejo para expresar su "enérgica protesta" por la decisión del gobierno de Evo Morales.
 
A las 14, esos países se reunieron en la sala del Consejo para presionar a que se realizara la sesión. Pasó una hora. Malcorra, Arcuri y varios embajadores se agruparon para evaluar alternativas. El departamento legal de la OEA abrió una ventana: ante la ausencia de Bolivia, la reunión podía ser presidida por Haití, que ocupaba la vicepresidencia, o el embajador de Honduras, Leónidas Rosa Bautista, el de mayor trayectoria en el organismo de todos los presentes.
 
Arcuri y el secretario general, Luis Almagro, se acercaron a hablar con él. Unos minutos después, Bautista asumió la presidencia, y forzó a Bolivia y Venezuela a bajar al recinto.
 
"Este Consejo es ilegal, y lo que se ha hecho en la OEA es un golpe institucional", denunció Pary. Moncada repitió casi calcadas las mismas palabras: "Están dando un golpe de Estado en la OEA", afirmó. Luego se trenzó con el embajador colombiano, Andrés González Díaz quien, furioso, se puso de pie y le espetó: "A ver si usted tiene la virtud de disimular la condición de diplomático".
 
Al final, un aplauso cerrado cerró la sesión. Casi la mitad de los miembros de la OEA estaban ausentes.
 
 La Nación – Buenos Aires