01 de Noviembre, 2017
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¿De qué manera afecta el Brexit a Iberoamérica?

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    El 23 de junio de 2016, con el 100 por cien de los votos escrutados, un apoyo del 51,9 por ciento al Brexit daba el pistoletazo de salida a la recuperación de la total soberanía del Reino Unido. El "divorcio europeo" comenzaba su andadura burocrática el pasado 29 de marzo con la firma de la carta dirigida al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, por parte de la primera ministra británica, Theresa May.

   A pesar de que pueda parecer un tema de carácter únicamente europeo, la escisión de los británicos tendrá una serie de efectos económicos y políticos a medio y largo plazo en el resto del mundo. Pero, ¿cuáles serán estos en Iberoamérica?
   En materia social no pueden estimarse aun notables cambios, por lo menos más allá del ya demostrado fortalecimiento de los ideales nacionalistas en Europa y en el resto del mundo occidental --la victoria de Donald Trump no deja de ser otro claro ejemplo--. Sin embargo, esto es suficiente para dejar resquicios a nivel geopolítico: el alza de los nacionalismos y el proteccionismo podrá dar lugar a carencias en cuanto al apoyo social y político de proyectos regionales.
 
 
   Éstos han supuesto, las últimas décadas en Iberoamérica y en especial tras la victoria de los partidos de izquierda a finales de los años 80 y 90, la creación e impulso de proyectos como el Mercado Común del Sur o la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), entre otros.
   Así, la transmisión y alza de ideologías como la fomentada por el Brexit en la sociedad internacional, entre ellas en la iberoamericana, marca consecuencias que llegan hasta niveles regionales y geopolíticos, que al mismo tiempo tocan lo político y económico, dado que la falta de cooperación internacional y regional en materia comercial puede suponer una grave desventaja para Iberoamérica, más cuando sus industrias se encuentran en un momento de desaceleración.
 
REPERCUSIONES ECONÓMICAS
 
   Por otro lado, si bien es cierto que Reino Unido no presenta un gran peso en el marco de los intercambios comerciales con Iberoamérica --las exportaciones hacia Reino Unido suponían únicamente en torno a un 0,60 por ciento del total a mediados del año pasado--, la puesta en marcha del "sí" y la interconexión general de la globalización, han dado lugar a desequilibrios financieros en la región.
   Tal y como declaraba a el investigador del Instituto Universitario de Estudios Latinoamericanos (IELAT), Rodrigo Escribano, "a finales del siglo XX Estados Unidos desplazó a Gran Bretaña a un segundo plano en la región iberoamericana", aunque existen países como Colombia, Brasil o México que sí han continuado llevando a cabo intercambios comerciales notables.
   De ellos, Colombia se posiciona como el principal país de destino del capital británico hacia la región, siendo su inversión la segunda extranjera más importante del país y habiéndose anunciado en los últimos años la intención que el Reino Unido tiene como inversor de capital en el país sudamericano, con o sin Unión Europea. Sin embargo, dicha separación y las consecuencias de que ella podrían derivar para los colombianos podrían ser, como dijo su presidente, Juan Manuel Santos, un "dolor de cabeza".
   Por otro lado, otro de los países más dependientes de las inversiones británicas en el Cono Sur es Perú, donde las estadísticas publicadas por la Agencia de Promoción de la Inversión Privada de Perú - Proinversión indican que un 18 por ciento del saldo de inversión extranjera directa hacia el país procedía, en el año 2016, de Reino Unido, siendo similar a la de España y mayor que la de los Estados Unidos, los cuales representan un 13% del saldo.
   Por último, Brasil también podría verse afectado, pues posee una cierta relación comercial con el Reino Unido, aunque ésta solo repercute en un 1,7 por ciento de las exportaciones brasileñas, siendo otro caso, el de México, incluso menor. Las exportaciones del país azteca hacia los británicos no alcanzan el 1 por ciento.
   Por ello, es de esperar que las repercusiones económicas del Brexit lleguen a Iberoamérica más de forma indirecta, siendo sus principales exponentes los cambios derivados de la reconfiguración de los tratados comerciales entre la UE y algunos países de la región.
 
   Tal y como explicaba Escribano, "con la incorporación de Gran Bretaña en la Unión Europea, las relaciones se vieron condicionadas por las políticas birregional y común de la UE", como por ejemplo a través del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) o los acuerdos entre la UE y México (2000), Perú o Colombia (2013).
 
NUEVO PANORAMA
 
   De esta forma, y a pesar de que la distancia entre británicos e iberoamericanos haya sido extensa en diversos ámbitos en la historia contemporánea, la independencia europea de Reino Unido podría suponer nuevas oportunidades para la región iberoamericana. La separación del bloque europeo obligará a Londres a buscar nuevas oportunidades de negocio y acuerdos comerciales, pudiendo ser el territorio iberoamericano un punto clave para ello.
   De hecho, y aunque podría considerarse que las renegociaciones de los británicos fijarían como puntos clave los países centroamericanos y saudamericanos, el anuncio de Donald Trump de "revisar" el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) existente con México y Canadá, así como su política proteccionista, podría posicionar a los mexicanos en la carrera de las nuevas inversiones británicas.
   En cualquier caso, los cambios políticos y geopolíticos acontecidos en los dos últimos años, teniendo especialmente en cuenta la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el Brexit británico, supondrán una nueva era de oportunidades para Iberoamérica y en especial en materia comercial. Los nuevos gobiernos de la región, también de corte neoliberal en su mayoría, podrían encontrar oportunidades en el nuevo panorama europeo que se abre.
 
Fuente: Europa Press