21 de Septiembre, 2017
Radio Mercosur
Opinión

LA TERRIBLE DECISION DE UN DICTADOR EN RETIRADA

Los últimos días, en Venezuela, han transcurrido como desde hace varios meses, en medio del hambre, del dolor, de la tristeza, de la persecución y de la muerte de decenas de venezolanos, especialmente jóvenes.

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Está escrita la derrota de Nicolás Maduro, que no sólo ha errado el camino del crecimiento de su país, sino que le ha adosado sangre, mentiras y espanto, sin un mínimo atisbo de paz y de concordia entre los venezolanos. Nadie en su sano juicio puede aprobar una acción homicida de tamaña magnitud. Pareciera que la orgía de sangre en Venezuela nunca terminará mientras Nicolás Maduro esté en el poder de un país que ha caído en la locura, en la pobreza y en la muerte presente en cada acto de gobierno, en cada discurso del dictador.
 
Sin embargo, la fiebre de la aniquilación está en cada uno de los funcionarios del gabinete de Maduro, en cada soldado de las Guardia Nacional Bolivariana, en cada miembro de la Policía Nacional Bolivariana, en cada soldado de las Fuerzas Armadas de Venezuela: no sólo Maduro es el insano que como  Nerón toca el arpa mientras Roma desaparece incendiada. La locura también se ha adueñado de cada uno de los uniformados que siguen creyendo en ese "proyecto" vulgar y miserable del dictador enajenado, y armados hasta los dientes, fusilan a los que manifiestan su disconformidad en las calles. Con el cuento barato impregnado de un patrioterismo -que Bolívar nunca tuvo- y de la Patria Grande como lo era la Unión Soviética atacan sin piedad a los disconformes, a los que claman por la paz, por el pan y por la vida. 
 
Es dable apuntar la pasividad con que América y el resto del mundo observa a Venezuela. Todos saben qué pasa en ese país caribeño, pero ninguno mueve un dedo, ni siquiera tienen una opinión de reprobación por lo que está pasando ya hace demasiado tiempo en Venezuela. 
 
Cientos de hombres, mujeres y niños venezolanos escapan hacia Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, entre otros países, para salvar sus vidas. Llevan a sus niños buscando un camino mejor para sus vidas. 
 
Es hora de que las Naciones Unidas tomen carta en este asunto. No es posible que esa locura siga reinando en Venezuela. Quienes vemos con enorme dolor lo que pasa a diario en ese país americano, notamos a otros países hermanos que, todavía, avalan los sucesos, las muertes y el descalabro venezolano discutiendo en sus congresos legislativos, si se callan o escriben dos líneas "mostrando preocupación" por el dolor del pueblo caribeño. 
 
Tal es el caso de Uruguay que tiene negocios con Venezuela y por temor a perderlos y no cobrar se mantiene en silencio. 
 
Cuando el dictador venezolano decidió que sus acólitos armados ingresaran a la Asamblea Nacional, legisladores uruguayos de la oposición le pidieron al gobierno del Frente Amplio que fijara una posición oficial y una clara definición contra semejante ataque a la democracia por parte de Nicolás Maduro. Como contestación, el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa  respondió que " el Ejecutivo esperará 24 horas para dar a conocer una declaración formal sobre lo ocurrido en ese país".
 
Colmo es habitual "el que calla, otorga". A esto habrá que recordar que, tiempo atrás, el presidente uruguayo dijo que "en Venezuela hay democracia". La democracia no se sostiene asesinando al pueblo, impidiendo las manifestaciones contrarias al gobierno, suspendiendo de hecho la libertad de prensa. De eso, para el presidente uruguayo y su gobierno "no se habla".
 
Mientras algunos países se preocupan por la situación caótica de Venezuela, a manos de un delirante -que habrá pensado que Simón Bolívar, para imponer sus ideas, utilizó las armas de su ejército contra su propia gente-, sigue adelante con su plan destructivo.
 
En tanto, el resto de los países del mundo no intervienen porque hay leyes internacionales que se lo impiden y no salen de la retórica vulgar y simplista.
 
No se dan cuenta -o no quieren verlo- que la ley se utiliza con un país que actúa a derecho, pero que con los matones, asesinos y repudiables "dueños" de la verdad y del gobierno que están destruyendo a su patria y viven asesinando a los suyos, quizás habría que tomarse algunas licencias y terminar con el problema de una sóla  vez. 
 
 
Jorge DAmario Cané
 
* Distinguido con el "Arco de Córdoba" 2014 / 2015 / 2016 / 2017
 
* PREMIO A LA EXCELENCIA 2015 LATINOAMERICANA