22 de Septiembre, 2017
Radio Mercosur
América

LOS INDIGENAS MAPUCHES

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El General Julio Argentino Roca Y SU "CONQUISTA DEL DESIERTO"
 
“El Gral. Roca no encabezó una campaña privada en 1879. Fue como Comandante en Jefe del Ejército Nacional a cumplir la misión que Avellaneda, presidente de la Nación Argentina, elegido por el pueblo, le había asignado. Y esa campaña estuvo destinada a integrar, a incorporar de hecho a la geografía argentina, prácticamente la mitad de los territorios históricamente nuestros, y que estaban bajo el poder tiránico del malón araucano, cuyos frutos más notables eran el robo de ganado, de mujeres y la provocación de incendios. 
 
Los araucanos, hoy denominados mapuches, llegaron a la Argentina allá por 1830, cuando la Nación Argentina era ya independiente y soberana. Por lo tanto, fueron invasores. El primer grupo de invasores los constituyeron aproximadamente unos 100 indígenas capitaneados por Yanquetruz. Se afincaron en Neuquén y desde allí se fueron extendiendo hacia el sur y el norte. 
 
El verdadero genocidio lo cometieron los araucanos cuando aniquilaron a los Guenaken, también llamados Tehuelches, que eran lo auténticos aborígenes de la Patagonia norte. 
 
Actualmente como argentinos tienen todos los derechos al igual que los demás argentinos, pero no a intentar falsear la historia y pretender les devuelvan tierras que nunca les pertenecieron”. 
 
1) En 1879 las tropas de Cafulcurá eran poderosas, lo prueba el hecho de que ganaron las primeras batallas contra el Ejército Nacional. 
 
2) Ambos bandos contaba con fusiles Remington. Los araucanos los traían de Chile, a donde se los vendían los ingleses a cambio del ganado argentino robado en los malones. Prueba de ello es que la columna del Ejército Nacional comandada por el Gral. Villegas tenía como objetivo clausurar y controlar los pasos andinos por donde les llegaban a los araucanos los Remington. 
 
3) Los indígenas araucanos eran tradicionalmente muy guerreros. Recordemos que en los primeros tiempos de la conquista española asolaron varias importantes ciudades en Chile que los chilenos tardaron siglos en reconquistar. 
 
4) Los araucanos, en el año 1250 subieron hacia el norte y destruyeron el Imperio de Tiahuanaco. Este Imperio era mayor y mucho más civilizado que el posterior imperio de los Incas que comenzó luego en el año 1280. 
 
5) El uso actual del término “mapuche” y las falsas reivindicaciones de estos son maniobras disolventes y disgregantes que practican políticos con minúscula en las últimas décadas con finalidades anti-nacionales, y para beneficio propio. 
 
Araucanos y Tehuelches 
 
Los mapuches son sólo ORIGINARIOS de la inventiva del Foreign Office británico. Ni Rosas o Roca los mencionan en la Campaña al Desierto, tampoco los historiadores, ni la famosa expedición a los Indios Ranqueles. Tampoco los menciona la historia oficial en las Provincias ni Museos de Historia del Neuquén Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Mendoza, ni San Juan… 
 
¿Desde cuándo han aparecido estos mapuches en escena? Su propia bandera es similar a la nueva Sud Africana, luego del apartheid utilizaron a Mandela, y ahora desean utilizar a un pueblo que no es originario de nada, sólo Tehuelches y Araucanos lo son. 
 
Quede en claro que la expedición de Roca, resultó la primer guerra contra Chile y no una campaña contra el indio, como muchos pretenden hacerlo notar. A las pruebas me remito cuando sostengo que por entonces el 90% de la población chilena era indígena, que no es cosa menor. En síntesis, nuestro país defendía la soberanía sobre una Patagonia que los caciques deseaban y ellos… eran chilenos. 
 
(Información: Enciclopedia Salvat, Diccionario, Editado en Barcelona, 1972. MAPUCHE: Adj.- Natural de Arauco - Perteneciente a esta Provincia de Chile. Masculino - Idioma de los araucanos. TEHUELCHE: Adj. y sust.- Dícese de un individuo de un pueblo amerindio cazador, que, con otros grupos integró la llamada “Cultura de las Pampas” en Argentina y Uruguay. Exterminados en gran parte por los conquistadores españoles y los araucanos quedan reducidos núcleos en Tierra del Fuego). 

Todos Argentinos 
 
Hoy todos los nacidos en el suelo patrio somos argentinos, y ya no caben falsas reivindicaciones indigenistas ni de pueblos originarios inexistentes. Desde comienzos del siglo XVI está presente la sangre hispana en todo el suelo argentino y los pueblos originarios de la Patagonia anteriores a esa fecha fueron las etnias TEHUELCHES. 
 
El invento “mapuche” data sólo del siglo XIX, insisto que hoy todos somos argentinos y nadie tiene ningún derecho a reivindicar etnias ni pueblos diferentes al argentino so pena de colaborar con los intentos Ingleses, Norteamericanos e Israelitas para desmembrar y despotenciar a la Patria Argentina. 
 
Este tema mapuche y su propaganda instalada por marxistas que han hecho del indigenismo una cuestión de estado, es preciso comenzar a desbaratarla de raíz. Lamentablemente no sólo los políticos venales y periodistas pagados por el sistema, sirven de difusores de una mentira infame, sino que han caído en ella y no siempre por ingenuidad. 
 
Obispos y Curas que fieles a sus posturas tercermundistas, impulsan como verdad de Perogrullo, dando así por sentadas todas y cada una de esas falacias. 
 
Se llegó al extremo inconcebible de engañar al Santo Padre Juan Pablo II y ahora al Papa Benedicto XVI cuando les hicieron decir que el gran santo Ceferino era Mapuche y no Tehuelche. Es difícil creer en la inocencia por desconocimiento de los Obispos patagónicos en esta maniobra vil, porque es dable suponer que si han llegado a esas instancias de la jerarquía, deben poseer una cultura general histórica de su patria compatible con su rango. 
 
Utilicemos en toda su plenitud este medio fantástico que la tecnología nos brinda, para revertir la opinión errada de muchos argentinos sobre temas de trascendencia como el que se trata. (F.C.)
 
 
Conquista del desierto
 
El 16 de abril de 1879 el general Julio A. Roca, ministro de Guerra y Marina durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, inicia la denominada campaña del desierto. En proclama publicada en el diario La Prensa el 29 de abril de 1879 decía Roca: "Con asombro de todos nuestros conciudadanos, en poco tiempo habéis hecho desaparecer las numerosas tribus de la pampa que se creían invencibles con el pavor que infundía el desierto… Extinguiendo estos nidos de piratas terrestres y tomando posesión real de la vasta región que los abriga, habréis abierto y dilatado los horizontes de la patria hacia la comarca del Sud, trazando, por decirlo así, con vuestras bayonetas un radio inmenso para su desenvolvimiento y grandeza futura…". Reproducimos a continuación dos fragmentos del libro Campaña del Desierto sobre aquella expedición.
 
Fuente: Campaña del  Desierto (1878-1884), Ministerio del Interior, Secretaría de Estado de Gobierno, Archivo General de la Nación, 1969, adaptado para El Historiador.
El 25 de mayo de 1879, casi un mes después de iniciada la denominada “campaña del desierto” el general Roca envió un mensaje telegráfico al presidente de la República, doctor Nicolás Avellaneda: “Desde ayer estoy campado en la margen izquierda del Río Negro. En estas apartadas latitudes me ha parecido más puro y radiante el Sol de Mayo. Hoy lo hemos saludado al asomarse en el horizonte con salvas y otras pompas militares. Nada ha habido que lamentar en estas marchas a través del desierto más completo, con una fuerza completa que todo lo ha tenido que traer consigo, sacerdotes, sabios, mujeres, niños y hasta los perros y demás animales domésticos de las guarniciones, lo que daba a la columna el aspecto de un éxodo, de un pueblo en marcha que se traslada en busca de un clima y suelo propicios donde plantar sus tiendas. Saluda y felicita a V.E. su servidor y amigo – Julio A. Roca.”
 
Cinco años más tarde, quebrada la resistencia de los aborígenes, dispersas las tribus sometidos los caciques menores y los capitanejos, sujetos hombres, mujeres y niños a la influencia morigeradora de los misioneros; ocupadas las tierras pampeanas y cordilleranas, los grandes jefes sobrevivientes no tuvieron más remedio que entregarse. El 24 de marzo de 1884 el cacique principal Manuel Namuncurá se presentó al destacamento militar del fortín “Paso de los Andes”, previa seguridad de que se lo trataría con decoro. Las gestiones se realizaron a través del sacerdote salesiano, P. Domingo Milanesio, y con la rendición de Namuncurá, seguida poco más tarde por la de Sayhueque, se esfumó  la última ilusión de resistencia indígena. Namuncurá era nacido en Chile, como su padre, el terrible Calfucurá. Nunca pudo ser apresado por las tropas expedicionarias, pero se vio obligado a huir una y otra vez hasta refugiarse, finalmente, al oeste de los Andes. Prefirió, sin embargo, entregarse a las autoridades argentinas, que lo trataron con generosidad.
 

Fuente: www.elhistoriador.com.ar