19 de Octubre, 2017
Radio Mercosur
Política

CINCO JUECES, PERSEGUIDOS POR EL GOBIERNO, HUYEN DE VENEZUELA

Cinco jueces escapan de Venezuela para sumarse a un tribunal supremo en el exilio. Asilados en la embajada chilena en Caracas, se fueron a Colombia; instalarán una nueva corte en un acto en la sede de la OEA

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CARACAS.- Rumbo a la libertad y camino del exilio. Los cinco magistrados asilados en la embajada de Chile en Caracas se escaparon anteayer de Venezuela al aprovechar la madrugada. En la legación diplomática permanecieron durante tres meses, al resguardo del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), que sí logró capturar, y encarcelar, a tres de sus 33 compañeros.
 
Apenas cruzó la frontera con Colombia, Elenis Rodríguez, una de las juezas fugadas, dijo que el gobierno de Nicolás Maduro no les había concedido salvoconductos, por lo que decidieron huir con apoyo de sus familiares. Sobre todos ellos pendía la amenaza lanzada por el presidente, que afirmó que serían apresados "uno a uno". Sus cuentas y sus bienes fueron embargados.
 
Los magistrados Beatriz Ruiz, Zuleima del Valle, Luis Marcano y José Núñez Sifontes acompañan a la reconocida activista de derechos humanos en la huida. Heraldo Muñoz, canciller chileno, confirmó la información, a la vez que situó a los cinco jueces en Colombia, en espera de que el gobierno de Santiago les conceda asilo definitivo.
 
La fuga, un nuevo capítulo del surrealismo trágico que abate a Venezuela, se produce en vísperas de que mañana se constituya el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio. La instalación se realizará en uno de los salones de la Organización de los Estados Americanos (OEA), según confirmó el presidente del tribunal, el magistrado Miguel Ángel Martín.
 
En el acto participarán buena parte de los 33 magistrados que fueron designados en julio por el Parlamento venezolano para reemplazar a los jueces chavistas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) oficialista. Se trata de un hecho que no tiene antecedentes en la historia de Venezuela.
 
De esta forma, la mayoría del tribunal paralelo logró salir del país. El caso más llamativo de los que todavía permanecen en Venezuela es el de Ángel Zerpa, que funge como presidente de la sala político-administrativa. El magistrado protagonizó una huelga de hambre de 20 días luego de ser detenido a fines de julio. Zerpa estuvo encarcelado en la siniestra sede del Sebin, al igual que una quincena de presos políticos. Al ser liberado, le impusieron medidas cautelares que le impiden salir del país. Los otros dos magistrados que fueron capturados por la policía política del chavismo renunciaron a sus cargos.
 
El lugar elegido, la sede de la OEA en Washington, otorga trascendencia al acto, lo que provocó la furia de las autoridades chavistas, a pesar de que el organismo panamericano se cuidó de anunciarlo formalmente; incluso no aparece en su agenda del mes. En principio, son los propios magistrados quienes afirman que su corte en el exilio nacerá en las instalaciones de la OEA, como también lo confirmó Carlos Negret, defensor del pueblo de Colombia, tras reunirse con Luis Almagro, secretario general de la OEA.
 
"Es un plan macabro, realmente siniestro", denunció el fiscal general venezolano, Tarek William Saab, nombrado tras la destitución ilegal de Luisa Ortega. Para la revolución, la proclamación de mañana se trata de una "amenaza" procedente de "esta pseudoinstancia judicial en la OEA, que ni siquiera tiene atribuciones judiciales para nada".
 
"Vamos a trabajar para rescatar la ley en Venezuela. Nuestro trabajo es recuperar la institucionalidad, nuestra independencia, porque el Estado actualmente está bajo secuestro", adelantó Martín, que detalló la agenda de trabajo de una corte tan especial: las violaciones de derechos humanos, los delitos de lesa humanidad, tortura, legitimación de capitales y narcotráfico. Cada uno de los magistrados trabajará en sus casos desde el país donde haya recibido asilo político.
 
Alejandro Rebolledo, uno de los jueces estrella del nuevo tribunal y abogado penalista especializado en crimen organizado, mantuvo ayer una reunión con Ortega en Bogotá. "Los delitos de la delincuencia organizada no van a quedar impunes", concluyó después del encuentro.
 
Fuente: LA NACION - Daniel Lozano - Buenos Aires - JUEVES 12 DE OCTUBRE DE 2017
 
 
Las madres de las víctimas, un grupo que gana fuerza
 
Luego de casi cinco meses de represión en Venezuela, de a poco se transforman en un nuevo símbolo de la lucha contra el gobierno de Maduro.
"Política no soy. Yo te hablo como una madre que perdió a un hijo. Hay que seguir en las calles, no hay que abandonar", dice a LA NACION  Zugeimar Armas, absolutamente desconocida para Venezuela hasta que a finales de mayo su hijo se convirtió en uno de los héroes de la sublevación popular contra el presidente Nicolás Maduro.
Hoy, el rostro de Neomar Lander, que murió con 17 años, ilustra remeras, escudos y grafitis. Sus palabras ("la lucha de pocos vale por el futuro de muchos") son más que un símbolo para los rebeldes, porque todos ellos sintieron algo parecido durante los meses de una lucha que parece haber remitido luego de la irrupción de la Asamblea Nacional Constituyente, devenida tribunal de la inquisición bolivariana.
Lander  murió con el pecho reventado durante una brutal represión de los agentes de las fuerzas de seguridad. El gobierno afirmó, de inmediato, que un explosivo pirotécnico estalló cuando lo manipulaba entre sus manos, pero estudios forenses y los testimonios de sus compañeros señalan que el joven, siempre atrevido y en primera fila, murió al ser alcanzado por una bomba lacrimógena.
 
Armas no se conformó con llorar a su hijo: lo reemplazó incluso en la lucha callejera. Ahora su voz y las de otras madres y padres de las 150 víctimas mortales de la represión se levantan poderosas, continuadoras de lo que creen es un legado. Y lo hacen directamente, incluso con la irrupción en un debate político tan espeso como el venezolano. "Nosotros votamos el 16 de julio en el plebiscito popular para desenmascarar a este gobierno. Pero con las elecciones regionales no estoy de acuerdo. Cuando nosotros salimos a la calle el 1° de abril pasado, el propósito era una Venezuela libre. Mi hijo no murió por unas elecciones regionales, los hijos de las otras madres no murieron por eso", insiste Armas, convencida de que esos comicios son una "burla".
La decisión de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), decidida a participar en las elecciones para elegir gobernadores en octubre próximo tras la nueva maniobra del chavismo, provocó un pequeño maremoto entre sus seguidores. Sólo la ex diputada conservadora María Corina Machado se situó fuera de la MUD, decidida a encabezar a los más radicales, entre los que también figuran la mayoría de los padres de las víctimas.
Algunos padres se dicen indignados; otros, decepcionados, y la gran mayoría, a la expectativa. "No me explico por qué fue la lucha de estos cinco meses", se preguntó Elvira Llovera, madre de Juan Pernalete.
Para el padre de David Vallenilla, la oposición se mueve en el mar de la incoherencia. La familia y los amigos del joven muerto junto a la base militar de La Carlota, en Caracas, denunciaron que el militar que asesinó a su hijo sigue en libertad.
"Yo como madre no estoy de acuerdo. ¿Para qué unas elecciones regionales si la situación del país no las amerita? Pero en vista de que hacen lo que quieren, hay que seguir en la lucha. Gritar que quiero libertad es mi único alivio", añade a LA NACION Janeth Frías, una voz histórica del antichavismo. Fue en febrero de 2014 cuando su hijo Bassil da Costa cayó abatido por los disparos de agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), en la misma manifestación que le costó la cárcel al dirigente opositor Leopoldo López. Desde aquel día, Frías lo tuvo muy claro: "El gobierno de Maduro fue el que mató a mi hijo".
La madre de Da Costa se convirtió en una de las líderes de un movimiento de madres que parece dispuesto a nacer. "Se está creando un camino, organizado por el pueblo", señaló Armas.
 
Embrión
De momento se trata sólo de un embrión, de algo que está surgiendo por la fuerza de los hechos, pero que todavía está muy alejado de la influencia de otras asociaciones de víctimas del continente o, incluso, de Europa.
El temor a las represalias del gobierno de Maduro limitó, de momento, su alcance. También la impunidad que reina en Venezuela, un país que ya suma 645 presos políticos, más de 5000 detenciones, 2000 heridos de consideración y una larga lista de violaciones a los derechos humanos.
"Lo que pasó es de una dimensión sin precedente en Venezuela. Un escenario propicio para una articulación de víctimas de dimensiones muchísimo mayores", señala Nizar El Fakih, abogado defensor de presos políticos y presidente de la ONG ProIuris. El letrado destaca la fuerza moral y el impacto que causan las palabras de estas madres de víctimas de la represión.
"La tendencia natural es que esas víctimas se van a ir progresivamente articulando más y mejor, para acumular más fuerza en sus denuncias y hacer sentir sus reclamos. Y creo que sin duda, ahora y mañana, son y serán una voz muy contundente. En la medida en que esa articulación vaya madurando, sin duda generarán un peso político propio cada vez más importante", argumenta El Fakih.
 
Fuente: La Nación – Buenos Aires -