22 de Enero, 2018
Radio Mercosur
Economía

TLC CON CHILE DEMORADO SIN FUNDAMENTO

Decisiones que complican la trascendente inserción comercial de Uruguay en el mundo

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MONTEVIDEO - URUGUAY -El acuerdo de la Mesa Política del Frente Amplio de postergar por lo menos hasta abril de 2018 su decisión sobre el tratado de libre comercio con Chile complica la inserción comercial de Uruguay en el mundo, el área en que la política exterior del gobierno parece estar mejor orientada. El manejo de las relaciones internacionales ha mostrado claudicaciones varias en el campo político. Incluyen la tibieza hacia la dictadura venezolana, la persistencia en ensalzar a Dilma Rousseff al costo de hipotecar la buena voluntad del gobierno brasileño que la sucedió y el sesgo desequilibrado a favor de los palestinos en detrimento de los lazos tradicionales con Israel. Ha sido acertada, en cambio, la promoción de la apertura comercial liderada por el presidente Tabaré Vázquez y el canciller Rodolfo Nin Novoa.
 
Pero siguen frustrándolos la ceguera conceptual e ideológica de sectores del Frente Amplio y de sus aliados del PIT-CNT, renuentes a TLC que expandan el intercambio pese a ser un camino idóneo de desarrollo para una economía minúscula. Uruguay tiene actualmente en danza tres acuerdos de ese tipo. En forma conjunta con el resto del Mercosur negocia desde hace años un TLC con la Unión Europea, frenado ahora por las escasas ventajas arancelarias que esa comunidad ofrece para el ingreso de productos del agro. El TLC con China, que Vázquez anunció como seguro para 2018, está bloqueado por Brasil. Y la ratificación parlamentaria del que Vázquez firmó hace más de un año con la saliente presidenta chilena Michelle Bachelet cayó bajo la tranca de varios sectores frenteamplistas. Torna más incierto que la levanten el cambio de la socialista Bachelet por Sebastián Piñera, un presidente de centroderecha.
 
La oposición dentro de la alianza de izquierda es tan injustificable como la indecisión del gobierno. Aunque votaran en contra algunos legisladores del oficialismo, el tratado tiene asegurada la aprobación por el anunciado respaldo de buena parte del Partido Nacional. Pero para evitar más fracturas en la dispersa fuerza gobernante, el gobierno opta por seguir difiriendo un acuerdo de cuya conveniencia obviamente está convencido. Y su bancada, en vez de ratificar un tratado importante, se apresuró en las últimas horas del año a aprobar normas menos urgentes, como el voto exterior o la inexplicable reserva de competencia a favor de cooperativas en compras del Estado. Quienes remolonean sobre el TLC con Chile ni siquiera tienen en cuenta que sus alcances no representan una amenaza a sectores débiles de nuestra economía, como sucedería, por ejemplo, con una irrestricta invasión sin aranceles de productos baratos chinos.
 
Este tratado está centrado en la eliminación del 25% de aranceles que el área de servicios paga para ingresar al mercado chileno. Su texto además excluye, como protección mutua para ambos países, las telecomunicaciones uruguayas y los servicios financieros chilenos. En realidad constituye una mera expansión de acuerdos ya existentes y conlleva el atractivo adicional de servir como puerta de entrada a redituables mercados asiáticos donde nuestra penetración es escasa. Las notorias ventajas que representa para Uruguay invalidan la resistencia de sectores frenteamplistas y en nada prestigian a un gobierno que se resigna a la inacción por temor a disidencias internas que, de todos modos, estallan con abundancia a cada rato.
 
 
Fuente: EL OBSERVADOR - MONTEVIDEO - URUGUAY-
Diciembre 26, 2017