14 de Octubre, 2018
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Cultura

BRUSELAS REDESCUBRE A VICTOR HORTA, SU GENIO DEL “ART NOUVEAU”

La capital belga rinde homenaje este 2018 al arquitecto y gran pionero del "Art Nouveau", cuya huella impregna las calles de Bruselas con edificios emblemáticos y otros menos conocidos, que abren al público.

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 Horta representa en Bélgica lo que Gaudí en España, aunque ambos reflejan facetas muy diferenciadas del modernismo, estilo que surgió a finales del siglo XIX con el auge de la burguesía y para romper con la arquitectura clásica y que también tuvo otros exponentes belgas como Paul Cauchie y Henry van de Velde.

 

Desde el Palacio de Bellas Artes (Bozar), uno de los espacios culturales más dinámicos de la ciudad, hasta la estación Central de Bruselas, el legado de Victor Horta (1861-1947) permanece vivo en muchos rincones de la capital comunitaria, aunque no intacto, pues algunas de sus obras fueron destruidas como consecuencia de la llamada "bruselización".

Es el caso de la emblemática Maison du Peuple, construida en 1896 para ser sede de los socialistas belgas y demolida en 1965 víctima de la especulación inmobiliaria, en lo que hoy muchos ven como un crimen arquitectónico; tampoco sobrevivieron los grandes almacenes "L Innovation", que desaparecieron a causa de un incendio en 1967.

El "Art Nouveau" está hoy reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que incluye en su lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad varias obras de Horta que pueden visitarse, como el Hotel Solvay, el Hotel Tassel, el Hotel van Eetvelde y su casa-taller convertida en museo, el Museo Horta, en el barrio bruselense de Saint-Gilles.

Se trata de dos edificios contiguos, claramente diferenciables por sus fachadas, en los que Horta vivió y concibió gran parte de su trabajo, hasta que en 1919, al volver de Estados Unidos, decidió venderlos.

Según explica a Efe el conservador adjunto Benjamin Zurstrassen, no está claro que Horta tomara esta decisión tanto por razones financieras como por el hecho de que "el Art Nouveau se había pasado un poco de moda y, como arquitecto, no quería recibir allí a sus clientes".

El majestuoso edificio -de unos 750 metros cuadrados, con sus minuciosos detalles conservados, pese a las remodelaciones- fue ocupado así durante casi medio siglo por familias y particulares, hasta que el arquitecto Jean Delhaye, expúpilo de Horta, convenció al alcalde del distrito para que adquiriera el inmueble, el primero clasificado como "Art Nouveau" en la capital.

La vivienda, cuya restauración completa terminó en 2014, refleja el espíritu artístico de Horta y su lenguaje, inspirado en la naturaleza, con ornamentos abstractos y líneas curvas de metal y piedra, cerrajerías arabescas y fachadas escultóricas que ejecutaba con maquetas de escayola, como puede verse hoy en el taller.

La fascinación de Horta por el arte japonés, como muchos intelectuales de la época, también puede descubrirse en el recorrido por la casa, a través de sus diseños y colecciones de objetos.

Gracias a varios proyectos de mecenazgo, el Museo Horta se sumará al evento "Horta Inside Out", el programa que se dedicará durante todo este año al arquitecto, con la instalación de nuevos elementos tecnológicos que harán más interactiva la visita, restringida a un máximo de 45 personas por razones de seguridad y conservación, subraya Zurstrassen.

Una veintena de instituciones belgas se ha sumado a esta iniciativa, que incluye exposiciones, visitas guiadas (a pie, en autobús o en bicicleta), talleres para niños o conferencias.

"Victor Horta es el gran responsable de cambios importantes en la arquitectura de Bruselas, de una ruptura con la arquitectura clásica que supuso una revolución", asegura a Efe la responsable de Art Nouveau y Art Déco del organismo turístico de Bruselas (Visit Brussels), Tineke De Waele.

La huella de Victor Horta está también presente en una antigua escuela, en el barrio de Marolles, o en el interior del Museo del Cómic, ubicado en la que fue sede de los grandes almacenes "Waucquez" inaugurados en 1906 y que acogen hoy cientos de viñetas.

Pese a la escasa claridad que caracteriza a Bruselas, los edificios de Horta desprenden una luz excepcional, un aspecto de su obra que el museo explorará en una exposición en marzo.

Un recorrido que puede ampliarse con cientos de paradas más allá de las obras del artista nacido en Gante, como la Maison Cauchie, de Paul Cauchie, o el Museo de los Instrumentos de Música, de Paul Saintennoy, cuya azotea esconde una de las vistas más cotizadas de la ciudad.

Fuente: EFE