18 de Julio, 2018
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Política

LA APATIA GANA EL CORAZON DE LOS VENEZOLANOS

Las elecciones amañadas de Nicolás Maduro, presentadas como las más democráticas que haya vivido Venezuela, ganaron no sólo la desesperanza de los habitantes sino el rechazo de decenas de países del mundo.

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MARACAIBO, VENEZUELA - Mientras esperaba que regresara la electricidad para que finalmente abriera el banco, Rosa María Antúnez admitió que el 20 de mayo sería el primer día de elecciones de su vida en que no iba a votar.
 
Antúnez, de unos 50 años, dijo que ninguno de los candidatos presidenciales venezolanos, incluido el propio presidente, le parecía capaz de arreglar un país agobiado por la hiperinflación, la escasez de alimentos, la emigración masiva y el caos generalizado.
 
Incluso si hubiera un líder digno, Antúnez dijo que no creía que el presidente Nicolás Maduro, que se postula para la reelección, vaya a permitir que otro candidato gane.
 
 
"Esta es la primera vez que decido no votar", dijo sentaba frente al banco, abanicándose con unos papeles. "Todo el mundo ya sabe lo que dirán las máquinas [de votación]".
 
Durante casi dos décadas, el gobierno socialista de Venezuela se ha enorgullecido del ritmo frenético de las elecciones y de una participación habitualmente fuerte. El fallecido Hugo Chávez enfrentó 14 elecciones desde el momento en que tomó el poder en 1998 hasta que murió en el 2013, y ganó todas menos una de ellas.
Pero las presidenciales del domingo son diferentes.
 
Para empezar, Estados Unidos, la Unión Europea y muchos de los vecinos de Venezuela dicen que el sistema está amañado irremediablemente y que no ellos no van a reconocer los resultados.
 
Como el gobierno de Maduro ha encarcelado a sus rivales y ha impedido la participación de partidos políticos clave, la oposición ha respondido convocando a un boicot.
 
Y luego están los que, como Antúnez, simplemente han perdido la esperanza de que el cambio llegue por las urnas.
 
En un estudio reciente de la encuestadora venezolana Meganalisis, el 70 por ciento dijo que no votaría en los comicios del domingo y el 77 por ciento indicó que no confiaba en el Consejo Nacional Electoral, que cuenta las boletas.
 
Si tanta gente se abstiene, Meganalisis predice que Maduro ganará con solo 3 millones de votos, o el 16.2 por ciento de los votantes registrados. Se espera que el rival más cercano de Maduro, Henri Falcón, un leal al gobierno que se volvió disidente, reciba solo el 4.5 por ciento de los votos, y el pastor evangélico Javier Bertucci probablemente obtenga un 3.2 por ciento, según la encuestadora.
 
 
Otras encuestadoras, incluidas empresas muy respetadas como Datanalisis y Datincorp, dan a Falcón y Bertucci una ventaja sobre Maduro, ya que creen que los votantes de la oposición no harán caso al boicot.
 
Rubén Chirino Leaño, vicepresidente de Meganalisis, dijo que la falta de entusiasmo por esta elección es palpable.

Maduro alimenta la desesperanza
 
"Mucha gente dice que no va a votar porque están cansados; no tienen fe en las instituciones ni en las elecciones", dijo. "Hay una sensación de que votar no tiene sentido".
 
Y Maduro ha alimentado esa desesperanza.
 
Un ex chofer de autobús, activista sindical y vicepresidente, Maduro, de 55 años, llegó al poder por poco tiempo en el 2013 como el sucesor elegido a dedo de Chávez, quien murió ese mismo año debido a una forma no revelada de cáncer.
 
En el 2015, la oposición contraatacó, ganó el Congreso y prometió controlar a Maduro, un líder cada vez más autoritario. Pero la fuerza de la oposición no duró mucho, ya que Maduro y su obediente Corte Suprema comenzó a despojarlos de los poderes legislativos.
 
En julio del 2017, una Asamblea Nacional Constituyente recientemente creada, también controlada por el partido gobernante, puso el último clavo en el ataúd del Congreso, usurpando la mayoría de sus poderes.
Con esa experiencia aún fresca, pocos votantes creen que Maduro tenga la intención de ceder el poder, sin importar lo que arrojen los resultados del domingo.
 
"En resumen, no habrá elecciones reales en Venezuela el 20 de mayo, y el mundo lo sabe", dijo el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, a la Organización de Estados Americanos a principios de este mes. "Será una elección falsa, con un resultado falso. Maduro y sus acólitos ya se han asegurado de que su reinado de corrupción, crimen, narcotráfico y terror continúe".
 
El otro candidato principal, Falcón, es visto con profunda sospecha por la mayoría de la oposición. Aun así, afirma que aún puede ganar si la oposición abandona sus planes suicidas de un boicot.

Boicot: ¿un suicidio?
 
Y puede tener razón. Un estudio del Brookings Institute sobre 171 boicots electorales entre 1990 y el 2009 "demuestra de manera concluyente que, salvo raras excepciones, los boicots electorales generalmente tienen consecuencias desastrosas para el partido que boicotea, rara vez resultan en la deseada atención o sanción internacional, y muchas veces afianzar aún más al líder o partido gobernante”.
 
A la vez que Maduro se beneficia de la desmoralización de la oposición, también quiere atraer a la mayor cantidad posible de votantes a las urnas para crear la imagen de que se trata de una lid electoral. Sin embargo, está claro que hay poco entusiasmo en las calles.
 
Los mítines de campaña, para todos los candidatos, han sido anémicos en el mejor de los casos. Las paredes no están cubiertas con carteles políticos. Las estaciones de radio no están inundadas de anuncios.
 
Fanny Atencio, un ama de casa de 59 años de un suburbio de Maracaibo, dijo que en el pasado votó por Chávez y el Partido Socialista Unido de Venezuela.
 
Pero en los últimos dos años, ha perdido 40 libras porque simplemente no puede comprar suficientes alimentos en un país donde la inflación anual es de más del 13,000 por ciento.
 
Y le molesta la crisis en los hospitales, escuelas y servicios públicos. Maracaibo, la segunda ciudad más importante del país y otrora su potencia económica, ha sido golpeada por apagones diarios de 12 horas.
 
Atencio llamó a Maduro "débil" y lo culpó por permitir que floreciera la corrupción entre sus aliados.
 
"Todavía no sé si voy a votar o no", admitió. "No veo a ninguno de los candidatos ofreciendo soluciones reales".
 
 
En Caracas, Jesika Volpe, de 23 años, trabajaba como instructora en la Tubartender Bar Academy, un negocio que estaba en auge. Volpe estimó que el 80 por ciento de sus clientes son venezolanos que planean abandonar el país — como lo han hecho más de un millón en los últimos años — y buscar empleos en el extranjero.
 
La propia Volpe dijo que no participará en las elecciones del domingo. Se irá a Colombia con la esperanza de conseguir un trabajo de cantinera.
 
"Hace meses, cuando anunciaron las elecciones, sabíamos quién iba a ganar", dijo. "No vale la pena perder el tiempo votando”.
 
 
Fuente: Miami Herald – Miami - EEUU
POR JIM WYSS Y GUSTAVO OCANDO ALEX
jwyss@miamiherald.com
 
Cody Weddle contribuyó a este informe desde Caracas.