11 de Diciembre, 2019
Radio Mercosur
América

Bolivia con descontrol automático

Evo Morales “cercado” se fue al Chapare

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Las Fuerzas Armadas “no reprimirán al pueblo”,  el motín policial alcanzó todo el territorio y siete autoridades, militantes del MAS, dimitieron a sus cargos. La toma pacífica de medios de comunicación estatales por los cívicos, restó penetración al mensaje oficialista. Existen grupos que salieron en defensa del proceso de cambio y se denunció posible articulación de milicias desde el Chapare, con ayuda de gobiernos socialistas.
 
Después del retiro de los gobernantes al trópico cochabambino; cívicos tomaron pacíficamente Bolivia TV y Radio “Patria Nueva”, con lo que el Gobierno se quedó sin sus medios de comunicación por donde transmitir su accionar. Empero Abi y Cambio continuaron su labor.
 
 
La plaza Murillo también fue tomada de manera pacífica por cívicos y la Policía paceña salió en marcha o patrullaje. Después de muchos días se vio despejado el “Kilómetro O”.
Una mayoría que pareciera ser aplastante, apoya al cívico Luis Fernando Camacho quien efectuó una seria denuncia pública: denunció que desde Chapare se estaría gestando una milicia con la ayuda de Venezuela y Cuba; además que Morales habría llamado al diálogo a políticos, “para ganar tiempo”.
 
Tanto la Iglesia, como la Defensoría del Pueblo llamaron a la pacificación del país; mientras que las actividades en todo el territorio están paralizadas, las fronteras cerradas, las instituciones públicas tomadas y las ciudades movilizadas.
 
Llama la atención a la democracia circundante –países de Sudamérica- que la Policía y las Fuerzas Armadas bolivianas, no intervinieran en ningún lugar para detener o tranquilizar, de alguna manera, a los violentos que desmadraron el orden y la tranquilidad habitual del pueblo boliviano. Ello es una expresión de agotamiento del apoyo de otros tiempos y la sujeción de los uniformados al poder de Evo Morales, alicaído y agotado.
 
Evidentemente, el poder que Morales detentaba cuando triunfó por dos veces frente a sus opositores, se ha venido deteriorando de modo llamativo en su tercer mandato para caer en picada en el último año, donde, pese a las artimañas groseras de las Cámaras y del Tribunal Superior de Justicia, cayeron en el fracaso y por tanto en el rechazo casi total del sufrido pueblo boliviano a este fraguado cuarto mandato violando por segunda vez, la Constitución Nacional. Evo Morales, quería una constitución a la  medida de sus ambiciones personales que lo perpetuara en el Poder respondiendo a la voluntad propia y a los de su círculo más íntimo.
 
Evo está en Chapare, la cuna de los más poderosos productores de Coca, protegido por estos pero, quizás, esté maquinando alaguna forma de volver triunfalmente al Poder perdido de la mano de las guerrillas de países socialistas amigos como los de Venezuela y Cuba.
 
Bolivia empieza a tranquilizarse, pero nadie cree que el sagaz aborigen, se haya ido triste y cabizbajo por cuanto no se ha ido a su casa familiar porque ya no la tiene, sino que se ha ido a una población que lo protegerá, presumiblemente, de cualquier ataque.
 
El último discurso de Evo al pueblo pidiendo calma, tranquilidad y orden, no tuvo eco. Limitado por los medios oficiales –algunos funcionaban a medias y otros directamente acallados- y a través de las ondas de radios locales, fue un pedido desesperado del otrora  hombre fuerte de Bolivia, de quien había ya perdido la confianza de su propia gente, de sus subalternos que le debían respeto y obediencia, y la pérdida no sólo fue de su poder sino de sus propiedades, ya que la propia casa del mandatario renunciante y las de algunos de sus familiares fueron incendiadas en señal de irrespeto y de desprecio. Era la demostración del accionar de un pueblo harto, cansado y aburrido de un jefe de Estado que se había depreciado con los años. El triunfo y la derrota, dos perfiles que atravesó, Evo Morales, en su vida de triunfos y  placeres.
 
 
Días duros y peligrosos aguardan a Bolivia, porque por todos es sabido, que el socialismo, consolidado, abandone la pelea así como así. Venezuela y Cuba son un sangriento ejemplo.
 
Mientras tanto, Bolivia sigue activo defendiendo sus derechos pero con “descontrol remoto”, sin jefes, sin punteros políticos a la vista y sin un hombre con poder que tranquilice y organice el único poder de un país organizado que es imponiendo la Constitución Nacional.
 
 
 
Radiomercosur.com – Redacción – Bolivia