23 de Noviembre, 2020
Radio Mercosur
Opinión

Solidaridad con los pobres

Escribe el Dr. Gabriel Boragina ©

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Se dice permanentemente que tenemos que ser "solidarios" con los pobres. Pero raramente o nunca quienes eso pregonan (socialdemócratas, populistas, socialistas, izquierdistas, progresistas, etc.) nos aclaran qué significa la palabra solidaridad. En consecuencia, debemos acudir al diccionario para encontrar su verdadero significado.
 
Y allí el diccionario nos define:
solidaridad[1]
(De solidario).
 
1. f. Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros.
 
Siendo así lo que se nos solicita, entonces, es adherir circunstancialmente a la causa o empresa de los pobres. Es decir, convertimos en uno de ellos, o convertirnos todos en todos ellos.
 
En realidad, el reclamo se dirige hacia los ricos, que es a quienes se les pide -en consecuencia- que se empobrezcan entregando parte de sus riquezas a los pobres. Pero el problema consiste en que si los ricos entregan parte o toda de su riqueza a los pobres los ricos se empobrecen en la misma medida en que los pobres se enriquecen. Entonces, para seguir cumpliendo la regla de la solidaridad, debería ahora procederse al revés: los nuevos ricos (antes pobres) deberían devolver parte o toda de la riqueza recibida de los antes ricos y ahora pobres a estos.
 
Todo parece indicar que, siguiendo este círculo vicioso, no se resolvería nunca el problema de la pobreza, simplemente, pobres y ricos cambiarían sus roles perpetuamente, en una suerte de ciclo sin fin.
 
Evidentemente entonces, la solidaridad no soluciona el tema de la pobreza, sino que escuetamente la va trasfiriendo de unos grupos a otros, quienes van girando sus rótulos, conforme reciban o pierdan riqueza.
 
 
No interesa si los ricos dieran su riqueza espontáneamente, o sean despojados por el gobierno mediante impuestos y otras confiscaciones haciéndolo por ellos, porque -en dicho caso- el dilema se le plantearia al gobierno y no a los actores directos de dicho circulo vicioso.
 
El sentido común (comprendiendo el significado de la solidaridad) tendría que decirles a esos grupos progresistas, izquierdistas, populistas, socialdemócratas, etc. que ese no es el camino si lo que quieren -en realidad- es reducir y suprimir la pobreza.
 
La solución no es empobrecer a los ricos para enriquecer a los pobres sino -y desde el punto de vista liberal capitalista- la única solución pasa por la creación de riqueza para todos, o sea, mutar el juego de suma cero de la solidaridad por el juego de suma positiva para todos. El único sistema que ha hecho esto en la historia -y lo sigue haciendo allí donde se le permite actuar (muy pocos lugares, por cierto)- es el capitalismo. Ninguno de los demás procedimientos ensayados en la historia, y los que se practican ahora en casi todos los países, ha podido suplantarlo en esa función de enriquecer a todos sin distinción de grupos sociales o de personas particulares.
 
Entonces, lo que se necesita para reducir y eliminar la pobreza no es solidaridad sino anti-solidaridad, por muy paradójico que parezca.
 
Pero si se quiere insistir en el término solidaridad cuyo uso es impropio, entonces habrá que convenir que el sistema más solidario para reducir la pobreza y eliminarla fue y es el capitalismo. No es cuestión de entrar a discutir términos, sino de analizar datos y tener conceptos claros de cómo se llaman cada una de las cosas.
 
El capitalismo es un mecanismo de producción en masa para las masas como lo definió el fenomenal Ludwig von Mises. Si por solidaridad se entienden más bienes y servicios para los pobres, entonces tenemos que concluir que el capitalismo fue y es el sistema más solidario del mundo, porque es el único que provee masivamente alimento, calzado, vestido, habitación y demás objetos del confort para todos. Claro que no en forma igual, porque todos somos desiguales, y no todos producimos lo mismo, pero lo importante no es la igualdad, sino que cada uno en lo suyo pueda adquirir y consumir más. Solo el capitalismo logra esto último.
 
Lo que, si es cierto y observable, es que todos los que pregonan "solidaridad" con los pobres nunca lo son personalmente con ellos. Demandan que los "otros" sean solidarios. Y los socialistas/izquierdistas más ricos son los menos solidarios de todos, porque exigen que sean los ricos no-izquierdistas o anti socialistas los solidarios.
 
Aquí hay que reiterar que el rico no siempre adquiere su riqueza por vías capitalistas. Rico y capitalista no son sinónimos. La riqueza siempre la produce el capitalismo, pero los ricos no se hacen ricos solamente produciéndola sino que muchos ricos lo son porque requieren auxilio a los gobiernos para que expropie la riqueza de los verdaderos capitalistas que producen, y se la entreguen a los otros que se enriquecen meramente porque adhieren a una ideología, político o partido político determinado que -llegado al poder- tiene los instrumentales necesarios para expoliar y confiscar la riqueza producida por los verdaderos capitalistas. Esto es importante tenerlo en claro, porque el vulgo ignorante confunde -sin más- rico con capitalista, cuando no siempre coinciden uno y otro.
 
 
Muchas "empresas" y pseudo "empresarios" cimentaron sus "fortunas" al amparo y abrigo de los gobiernos que les concedieron patentes o monopolios exclusivos para esto o aquello otro; que buscaron el calor del poder político de turno, desplazando a los productores.
 
Pero también es verdad que todo el que trabaja es un capitalista, la mayoría de las veces sin saberlo como ya hemos tenido oportunidad de explicarlo antes[2], porque para producir cualquier cosa tenemos que utilizar herramientas que son bienes de capital, ya que sirven para generar otros bienes. Desde el momento que usamos esas herramientas estamos empleando bienes de capital, y un capitalista es quien usa bienes de capital. En tal sentido, el trabajo es un bien de capital, y el trabajador un capitalista. Sin embargo, al no saberlo ese trabajador puede adherir a ideas socialistas, populistas, progresistas, etc. haciéndolo incurrir en error acerca de su verdadera condición (capitalista).
 
Si el trabajador es un capitalista y la mayoría de ellos no lo sabe ¿por qué deberá sorprendernos que haya empresarios que tampoco sepan que hacen su riqueza a través de métodos capitalistas que -por ende- los convierte en capitalistas? Aunque ideológicamente adhieran al socialismo y nieguen que su riqueza la formen gracias al capitalismo, la ideología que profesen no los hace menos capitalistas.
 
 
Fuente: Acción Humana- 
Por el Dr. Gabriel Boragina