23 de Noviembre, 2020
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Efemérides - Hoy es el Día del Himno Nacional Argentino

Conozca por qué se conmemora hoy y cuál es su versión original

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Desde 1813, cada 11 se mayo se conmemora en nuestro país el Día del Himno Nacional Argentino, debido a que ese año la Asamblea del año XIII sancionó como "Himno" y emblema nacional a esta marcha patriótica compuesta por Vicente López y Planes, y Blas Parera.
 
La canción patria fue interpretada por primera vez en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson y fue ella quien entonó los primeros acordes.
 
López y Planes (autor de la letra del Himno Nacional Argentino) fue escritor, abogado y político argentino. También se desempeñó como Presidente Provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, entre el 7 de julio y el 18 de agosto de 1827.
 
El músico Blas Parera (compositor de la música del Himno Nacinal Argentino) nació en España. A partir de 1797, se radicó en la Ciudad de Buenos Aires. Participó en la defensa y reconquista de esta ciudad contra los invasores ingleses. Regresó a España en 1817.
 
 

 
Mariquita Sánchez de Thompson fue una patriota Argentina. Esposa de Martín Jacobo Thompson y luego de Juan Washington de Mendeville.
 
La canción fue escrita en un contexto de revolución y contó con algunos antecedentes. El diario Gazeta de Buenos Ayres publicó el 15 de noviembre de 1810 un canto patriótico escrito por Esteban de Luca, poema que fue musicalizado por "un ciudadano de Buenos Ayres", según decía el periódico. La obra se cantó hasta la adopción de la Canción Patriótica de Vicente López y Planes. En 1812 surgió una segunda canción escrita por Saturnino de la Rosa y musicalizada por Blas Parera.
 
El Himno, en su versión completa, fue acortado en el año 1900 por decisión del presidente Julio Argentino Roca. Así lo fijaba en el decreto el 30 de marzo de ese año, donde indicaba la necesidad de "producir algunas alteraciones en el texto del Himno Nacional Argentino".
 
"En las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y el coro de la Canción Nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de mayo de 1813", reza parte del texto.
 
 

 
LETRA COMPLETA DEL HIMNO NACIONAL ARGENTINO
 
¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:
¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad!
Oíd el ruido de rotas cadenas
ved en trono a la noble igualdad.
Se levanta en la faz de la tierra
una nueva gloriosa nación.
Coronada su sien de laureles,
y a sus plantas rendido un león. (bis)
Estribillo (con coro)
     Sean eternos los laureles
     que supimos conseguir: (bis)
     coronados de gloria vivamos,
     o juremos con gloria morir. (tris)
De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar. (bis)
La grandeza se anida en sus pechos
a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas,
y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
de la Patria el antiguo esplendor. (bis)
Estribillo (con coro)
Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor. (bis)
Todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra, y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel. (bis)
Su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel. (bis)
Estribillo (con coro)
¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz? (bis)
¿Y cuál lloran, bañados en sangre
Potosí, Cochabamba, y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto, y llanto, y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir? (bis)
Estribillo (con coro)
A vosotros se atreve argentinos
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor. (bis)
Mas los bravos que unidos juraron
su feliz libertad sostener
a estos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.
Estribillo (con coro)
El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor:
El clarín de la guerra, cual trueno
en los campos del Sud resonó.
 
Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la ínclita unión.
Y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo león.
Estribillo (con coro)
San José, San Lorenzo, Suipacha,
ambas Piedras, Salta, y Tucumán,
la colonia y las mismas murallas,
del tirano en la banda Oriental. (bis)
Son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó;
aquí el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló. (bis)
Estribillo (con coro)
La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió.
Y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dio. (bis)
Sus banderas, sus armas, se rinden
por trofeos a la libertad.
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.
Estribillo (con coro)
Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín. (bis)
Y de América el nombre enseñando
Les repite, mortales, oid:
Ya su trono dignísimo abrieron,
las Provincias Unidas del Sud.
Y los libres del mundo responden
al gran pueblo argentino salud. (bis)
Estribillo (con coro)
 
 
 
CURIOSIDADES, DATOS Y DATOS IMPORTANTES DEL HIMNO NACIONAL ARGENTINO 
 
Curiosidades de la letra del Himno Nacional Argentino
 
Vicente López y Planes escribió el poema sobre una mesa comprada a los invasores ingleses. Varios días en busca de inspiración, el auxilio de la Roma clásica y una noche en vela para componer sus estrofas.
 
La Asamblea del Año XIII aprobó el poema de López y Planes como "Única Marcha Nacional". La versión de la familia del autor sobre los acontecimientos de aquellos días.
 
 
 
¿Cómo se inspiró Vicente López?
 
El 11 de Mayo conmemoramos el Día del Himno Nacional Argentino. Fue el último de nuestros símbolos patrios en ser creado, después de la escarapela, la bandera y el escudo. Fue aprobado por la Soberana Asamblea General Constituyente del Año XIII, por medio de este decreto: Hemos recibido con fecha de ayer la soberana declaración que sigue: La A.G.C. (Asamblea General Constituyente) de las Provincias Unidas del Río de la Plata ha expedido el decreto siguiente: Aprobada por esta A. G. la canción que por comisión de este Soberano cuerpo en 6 de marzo último ha trabajado el diputado López; téngase por la única marcha nacional, debiendo por lo mismo ser la que se cante en todos los actos públicos, y acompáñese en copia certificada al S. P. E. (Supremo Poder Ejecutivo) al efecto. Lo tendrá entendido el S.P.E. para la debida observación y cumplimiento. Buenos Aires, 11 de mayo de 1813. Fdo. Juan Larrea. Presidente de turno. Hipólito Vieytes. Secretario.
 
El decreto tiene fecha del 11 de mayo, sin embargo la aprobación de la Canción Patria tuvo lugar el día anterior; en la sesión del martes 10 de mayo de 1813, porque el miércoles 11 el Cuerpo no sesionó.
 
El decreto transcripto nos revela que la Asamblea aprobó el poema presentado por el diputado Vicente López y Planes, que le había sido encomendado el 6 de Marzo. Es decir, que el cumplimiento de su encomienda le llevó al autor poco más de dos meses. En ese entonces, López era un joven parlamentario de sólo veintinueve años de edad (bastante alejado de los retratos que de él tenemos en la memoria, que datan de su madurez).
 
La versión de la familia López
 
El propio Vicente López, en una narración que comenzó él, completada hacia el año 1885 por su hijo Vicente Fidel López, cuenta que en abril de 1813 fue comisionado por la Asamblea de las Provincias Unidas para presentar una marcha nacional. López y Planes ya había incursionado en las letras al escribir su Triunfo Argentino, un romance de estilo castellano y de naturaleza épica, en homenaje a la victoria porteña sobre los invasores ingleses, cinco años atrás (cuando el autor tenía veinticinco). En esta memoria, escrita muchos años después de los hechos, Vicente López afirma que el encargo se le efectuó durante el mes de Abril. Sin embargo, es más creíble la versión contemporánea oficial, expuesta en el decreto citado más arriba.
 
 
 
Curiosidades de la letra del Himno Nacional
 
Rememora su nieto, Lucio Vicente López, que Don Vicente López había nacido el 3 de mayo de 1784 en la misma casa en que murió en 1856 y, cosa singular, en la misma habitación. Es decir, que al fallecer tenía setenta y dos años. Esa casa en la que lleva hoy el número 295 en la calle del Perú. La mayor parte de las higueras de su huerta fueron plantadas por sus antecesores... El Himno Nacional fue escrito en la segunda habitación de la entrada de la casa mencionada, sobre una mesita de caoba de abrir y cerrar, comprada por la familia López a oficiales de Whitelocke en las invasiones inglesas. Es curioso advertir que nuestro Himno se escribió sobre una mesa británica, adquirida a los enemigos, concluidas las Invasiones Inglesas. Se conserva esta tabla sencilla en que se vació el primer modelo de las marciales estrofas. Se conserva igualmente el tintero que contuvo la tinta que sirvió para escribirlas, escribe el nieto del autor.
 
¿Cómo se inspiró Vicente López y Planes?
 
Parece que la labor de don Vicente no fue sencilla, ya que le costó mucho conseguir la inspiración suficiente para redactar las estrofas de la Canción Patria. Nuevamente recuerda su nieto: El poeta desde fines de abril pedía inspiración a las musas y cuenta él mismo que una atmósfera húmeda y pesada que influía notablemente en su sistema nervioso lo traía laxo y abatido desde días atrás, sin luz ni nervio en la mente. Varias veces, sin embargo, ensayó sobre el papel, golpeando en vano en el parche épico dos o tres estrofas... Pero ni la inspiración, ni el metro, ni el poeta mismo se mostraban dignos de la epopeya revolucionaria que ya en 1813 había batido a los españoles en Tucumán y Salta, en el Alto Perú, en San Lorenzo y en la Banda Oriental. El poeta arrojaba la pluma descorazonado, sin ánimo, rendido por una esterilidad del numen, que lo hacía desfallecer... El poeta rehuía sus amigos; sólo conocían sus inquietudes, sus zozobras prometeanas, Don Esteban de Luca y Don Manuel García... El poeta buscaba el astro perdido del Triunfo Argentino.
 
Un episodio singular vino a infundir en nuestro poeta la inspiración que precisaba para culminar su labor. Prosigue relatando Lucio Vicente López: La noche del 8 de mayo (que era domingo), López se puso su frac de grandes cuellos y solapas, abierto sobre la esponjada pechera de valencianas, se cubrió en su capa roja, y atravesando la calle solitaria del Perú, casi a oscuras entonces, y con no pocos pantanos, llegó a las puertas de la Casa de Comedias, donde los actores del tiempo, Morante entre ellos, daban el Antonio y Cleopatra de Ducós...
 
El poeta ocupó su modesto lugar en el patio del teatro que en pocas semanas después debía resonar el Himno Nacional con las notas de Don Blas Parera... En aquellos días el teatro era la fragua del entusiasmo en que se templaban los patriotas, como lo fue muchos años hasta 1818... Después del segundo acto, López, deshaciéndose de sus amigos, que procuraban retenerlo, salió del teatro, con el pecho henchido de inspiración. Puede decirse que el himno había nacido desde aquel momento.
 
Podemos decir que, durante la interpretación de una obra teatral basada en la historia de la Roma clásica, la musa inspiradora que tanto había buscado, en forma esquiva, abordó a nuestro poeta. Y de su mente y de su corazón empezó espontáneamente a brotar el poema marcial, que nacía con su glorioso Oíd Mortales. En ese momento, el joven diputado no quería perderse, por nada en el mundo, este ataque de inspiración que aprovecharía para concluir la obra encomendada hacía dos meses.
 
Por la calle, López, con paso acelerado, procuraba llegar pronto a su casa, porque las estrofas, una detrás de las otras, se presentaban a sus labios, se amontonaban y desparramaban, buscando la hoja de papel en que debían vaciarse. Llegó a su casa a las diez de la noche, encendió la luz, y allí sobre la mesa, casi vertiginosamente, cayeron una a una las octavas que un año después debían sonar en todos los ejércitos argentinos y ocho años después en toda la América del Sud. López no durmió aquella noche, leyó y releyó sus estrofas; su entusiasmo, su excitación, no le permitieron enmendar los versos débiles de que algunos de ellos se resienten. De esa manera explican, en el ámbito de los López, algunas deficiencias, errores o inconsistencias en la letra de nuestra Canción Patria.
 
Himno Nacional Argentino en lengua Guaraní
https://sites.google.com/site/371himnonacionalargentino/version-en-guarani
 
Los días siguientes al 8 de Mayo
 
Por la excitación de tener casi su labor magistralmente cumplida, López no pegó un ojo en toda la noche. Su nieto escribe: "No duerme. Por la mañana corre al encuentro de sus amigos; lloran sobre los versos en que amanece la Nación; los recitan en las tertulias encumbradas y los aplauden los gobernantes, la sociedad culta, los allegados".
 
Al día siguiente, López, como Ronget de Lisle (el autor de la Marsellesa, la canción patria francesa), buscó a sus amigos; a Luca, Passo (don Juan y García), y les leyó su borrador, arrancando en ellos las primeras lágrimas de entusiasmo que debía hacer surcar por rostros argentinos la canción patria. El 11 de mayo de 1813 la presentaba a la Asamblea y era aclamada unánimemente.
 
Así, prácticamente, sin imaginárselo, y de modo totalmente casual, este joven diputado a la Asamblea del Año XIII nos obsequió a los argentinos las estrofas que hasta el día de hoy resuenan en nuestros pechos, cada vez que la entonamos, con orgullo y emoción.
 
Completa esta narración el hijo del autor, el historiador Vicente Fidel López: Conociendo la grande importancia que los cantares heroicos tienen para levantar y simbolizar el entusiasmo patriótico de los pueblos, la Asamblea encargó a Fray Cayetano Rodríguez y a don Vicente López, indicados ya por obras análogas en los años anteriores, que presentasen dos himnos para elegir el que había de ser consagrado como Himno Nacional. Abierta la sesión el 11 de Mayo (1813) el señor López presentó su canto heroico.
 
Desde la primera estrofa prorrumpieron con estrépito los aplausos de los diputados y de la barra. El señor Rodríguez declaró que no tenía pronto, ni presentaría el suyo, porque su opinión era que debía sancionarse el que acababa de leerse. La Asamblea lo aclamó en el acto; mandó que se entonase en todas las fiestas oficiales, y que en la aurora de los aniversarios del Veinticinco de Mayo, los niños de las escuelas se congregasen en la plaza comunal a saludar el sol naciente con el canto nacional. La concurrencia de la barra salió por las calles declamando: "Oíd mortales, el grito sagrado – Libertad, libertad, libertad", que les había quedado en los  oídos....
 
Siendo tan pegadiza nuestra canción patria, nuestros ancestros, hace más de doscientos años, sin tener aún la música para cantarla, salieron por las calles porteñas recitando, en alta voz, sus primeros versos, con un inusual entusiasmo, identificándose al instante con sus vibrantes estrofas que hasta el día de hoy nos conmueven y nos llegan a erizar la piel.
 
Por Juan Thames
 
 
BLAS PARERA Y LA MÚSICA DEL HIMNO NACIONAL ARGENTINO
 
El catalán Blas Parera, autor de la música del Himno Nacional Argentino, había llegado según algunas versiones al Río de la Plata “en busca de mejores horizontes y sobrevivía con encargos ocasionales, dando clases de piano a las niñas ricas o como organista de iglesias. Mientras le pagaran, don Blas componía lo que fuera, además de dirigir orquestas, dar conciertos o animar bailes.
 
Hay alguna controversia en lo que respecta al monto que el músico cobró por su trabajo, que se supone fue realizado por encargo del autor de la letra del mismo: Vicente López y Planes.
 
Al respecto en una medulosa nota Álvaro Abós asegura que le pagaron doscientos pesos que no era una gran suma en aquel entonces.
 
Con respecto a la autoría real de la partitura  conviene reproducir lo expresado textualmente en la página del Ministerio del Interior:
 
El 24 de Mayo de 1812 el político y poeta Vicente López y Planes, que se encontraba entre el público presente en la Casa de la Comedia, se sintió inspirado por la música de la canción final de la obra de teatro el 25 de Mayo, una especie de himno coreado por los actores del mismo acto.
 
Ya en su casa, esa misma noche, López y Planes escribió las primeras estrofas de un ardiente e impetuoso himno para ser cantado con aquella música que tanto lo había entusiasmado.
 
Casi un año después la canción se había popularizado, entonces la Asamblea Constituyente que regía los destinos del país la aprobó, el día 11 de mayo de 1813 como “Marcha Patriótica”.
 
Sin embargo, dado que aún se cantaba con la música de aquella obra de teatro, se le encargó al mismo Blas Parera la composición de una nueva música para darle originalidad a la canción nacional.
 
 
“Lo cierto es que la marcha patriótica nunca tuvo otra música. Parera simplemente repitió la partitura que ya era popular”.
 
Algunos eruditos dan otra versión. Juan Carlos Bertrán  aludiendo a la famosa noche escribe que la obra “El 25 de Mayo”  que terminaba con un himno coreado por los actores era autoría de Luis Ambrosio Morante y que López y Planes compuso esa noche la primera estrofa de un himno para reemplazar al de Morante, al que Blas Parera había puesto música.
 
También hay divergencias entre los historiadores con respecto a que la marcha fue aprobada por decreto soberano del día 11 de Mayo dado que “como ese día no hubo sesión de la Asamblea, el decreto debió ser del Triunvirato”.
 
Coincide en este particular con lo escrito en la página del Ministerio del Interior antes citada dado que “El Redactor” “no registra la Ley que se admite o supone dictó la Asamblea ni tampoco contiene noticias de actas que aclaren el punto.
 
El ensayista Esteban Buch en su ameno libro O juremos con gloria morir agrega datos más que interesantes para el tema que nos ocupa tildando a Blas Parera como un héroe fallido y casi seguro que así es: la historia le ha retaceado la hojita de laurel que sin duda le corresponde.
 
Acota Álvaro Abós que Parera volvió a España en 1818, tal vez para poner distancia con la mujer y la hija que dejó, o bien por motivos políticos: siendo español compuso el himno de una nación que estaba en guerra con España. Y agrega que “poco se sabe sobre su vida lejos del Plata, salvo que murió en Barcelona, indigente, en fecha incierta”.
 
Es menos conocido el detalle que antes de volver a España vivió varios años en Río de Janeiro, en Brasil, pero casi no hay datos de su actividad en ese país.
 
El musicólogo Carlos Vega opina que meses antes de su partida, el gobierno argentino que estaba en guerra exigió a todos los españoles residentes juramento de fidelidad a la patria naciente y morir por su independencia total, legalizando su adhesión mediante una carta de ciudadanía. Podría ser que la adopción de la nacionalidad argentina hubiera sido una imposición demasiado dura para el catalán y tal vez la causa de su extrañamiento súbito.
 
¡Qué fortuna ganaría Blas Parera si estuviera vivo y cobrara derechos de autor, él que murió en la más espantosa pobreza, al punto de haber sido enterrado en una fosa común después de ganarse, por componer nuestro himno, ¡doscientos pesos! se lamenta Álvaro Abós.
 
¡Y el himno resultó! En una pobre sala, sencillamente amueblada, de una casa de adobe y techo de media agua, la señalada hoy en la calle Perú, con el número 533, cuya puerta daba a un patio de piso de toscos ladrillos y al cual el perfume de las trepadoras, de las madreselvas, jazmines, rosas y claveles, embalsamaban con su purísimo aroma el ambiente tibio de una serena noche de mayo; de allí y de la mente de López  y después de una gestación intelectual, alentada por la luz y el fuego de la inspiración, surgieron a la vida las octavas del himno guerrero.
 
Como las estrofas de Tirteo, en tiempos de la magna Grecia, llevaban a los combatientes a la lid, así también la entonación del Himno arrastraría a la pelea a los ejércitos argentinos. Aquel canto guerrero, letra marcial, tenía también su lírica a la que daban brío las notas ya graves, ya melancólicas, que parecía el clamor de la Patria, el ritmo musical del catalán Blas Parera, cuya alma se sintió inspirada ante los éxitos de las legiones argentinas, la propaganda libertadora y la acción democrática, que diseñaron los hombres y los sucesos de la Revolución.
 
Así, con la glosa de Carlos M. Urién según consta en la “Soberana Asamblea General Constituyente” ponemos punto final a esta breve nota y “al gran pueblo Argentino, Salud”.
 
 
Jorge Castañeda
Escritor – Valcheta