23 de Noviembre, 2020
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Las diferencias entre Argentina y Brasil ponen en peligro al Mercosur

Las divergencias políticas entre los dos grandes reabre incógnitas sobre el futuro del bloque

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A pocos días de que Argentina asuma la presidencia “pro tempore” del bloque, los desafíos se multiplican y vuelven a surgir dudas sobre posibles acuerdos
 
Aquel sueño que empezaron a construir hace casi 35 años los presidentes de Argentina, Raúl Alfonsín, y de Brasil, José Sarney, en Foz de Iguazú, atravesó épocas que oscilaron entre la ilusión y la decepción, pero el Mercosur (Mercado Común del Sur) que imaginaron se mantuvo firme a pesar de los vaivenes y de las dificultades económicas, sociales y políticas que atravesó la región. Tres décadas más tarde, a pocos días de que nuestro país recupere la presidencia “pro tempore” del bloque, los desafíos se multiplican y vuelven a surgir incógnitas y certezas por igual respecto de su futuro. Tres ejes atravesarán los 6 meses en los que Argentina quedará al frente del Mercosur: la ratificación del acuerdo con la Unión Europea que se suscribió en junio de 2019, el respaldo a la agenda vinculada al cambio climático y la intención argentina de sumar a Bolivia como miembro pleno de esta alianza.
 
 
Está descartado que en el último día de este mes se reedite en Foz de Iguazú una cumbre de los mandatarios de los países que le dieron el primer impulso a este mercado común que comparten con Paraguay y Uruguay. Las diferencias explícitas en las políticas que desarrollan el presidente argentino Alberto Fernández y su colega de Brasil, Jair Bolsonaro, hacen presumir que arribar a grandes acuerdos se asemeje a una misión imposible. Fernández, convencido ahora de que la Unión Europea puede transformarse en un valioso aliado comercial y que puede impulsar el desarrollo de la industria nacional, es partidario de ratificar ese vínculo. Allí puede encontrar algunas coincidencias con Bolsonaro, aunque estén en las antípodas ideológicas. En cambio, la postura ante el cambio climático y la incorporación plena de Bolivia, puede generar nuevas rispideces.
 
 Las divergencias entre las políticas implementadas por Argentina y Brasil hacen presumir que arribar a grandes acuerdos se asemeje a una misión imposible
 
El canciller argentino, Felipe Solá, le dijo hace pocos días a Infobae que “necesitamos una buena relación con Brasil. Tenemos una relación importante desde el punto de vista económico, tenemos diálogo con mucha gente de Brasil, pero no existe "fecto societatis", entonces no hay posibilidad de proyectar nada. Para "proyectar hace falta cierto afecto societatis. Ciertos puntos en común”. Y Solá también reconoció que Bolsonaro maltrató en algunos aspectos a nuestro país.
 
A fines de agosto, por ejemplo, el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao, afirmó en una teleconferencia organizada por cámaras de comercio que el mercado común “está viviendo un momento particularmente complicado porque nuestro gran socio comercial, que es Argentina, vive en una crisis continua”. Luego aclaró que no se refería a las diferencias ideológicas entre los gobiernos de Bolsonaro y Fernández sino a los atrasos en los que, según empresas de Brasil, estaría incurriendo Argentina en la renovación de licencias de exportación, que estaría trabando el ingreso de algunos productos brasileños a la Argentina. Esas trabas estarían afectando, entre otros, al sector automovilístico de Brasil, que tiene en Argentina uno de sus más grandes mercados externos.
 
Argentina presidirá el bloque desde el 15 o 16 de diciembre por 6 meses. El sistema rotativo entre los países miembros se rige por el orden alfabético. La historia del Mercosur comenzó el 30 de noviembre de 1985 con la firma en Foz de Iguazú, de una declaración entre los presidentes de entonces, Alfonsín y Sarney. El proyecto recién se cristalizó el 26 de marzo de 1991 con el Tratado de Asunción ya con la incorporación como miembros asociados de Paraguay y Uruguay.
 
Argentina presidirá el bloque desde el 15 o 16 de diciembre por 6 meses
 
El Tratado de Asunción está abierto a la adhesión de otros Estados miembros de Asociación Latinoamericana de Integración. Venezuela fue el primer estado latinoamericano en adherir al tratado constitutivo, en 2006, y más recientemente Bolivia, en 2015 (su solicitud de adhesión firmada durante el tercer mandato de Evo Morales está en revisión). Actualmente, los Estados asociados son Chile, Colombia, Ecuador y Perú porque son miembros de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración, otro de los organismos de integración del ámbito regional), celebraron acuerdos de alcance parcial y han expresado su intención de obtener tal estatus. Desde 2004 también pueden sumarse como “Estados Asociados aquellos Estados o áreas económicas de América Latina que suscriban tratados con el MERCOSUR”. En esa condición aparecen Guyana y Surinam.
 
 
Venezuela fue suspendida como miembro pleno el 5 de agosto de 2017 porque se consideró que el país que conduce Nicolás Maduro había incumplido uno de los puntos del Protocolo de Ushuaia suscripto en 1998 donde se estableció que la plena vigencia de las instituciones democráticas era un requisito indispensable para el desarrollo del proceso de integración.
 
En 2019, el Mercosur mantuvo un intercambio comercial superior a los 480 millones de dólares. Asia fue su principal socio, con el 48% de las transacciones realizadas, detrás aparece la Unión Europea con un 17% y luego América del Norte con un 14%. Los principales productos que se exportaron fueron soja, petróleo, hierro, maíz y harina de soja. Abarca una población que ronda los 295 millones de personas.
 
 
 
Fuente: www.parlamentomercosur.org /
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