23 de Octubre, 2021
Radio Mercosur
América

Cambio climático – “Un pacto para preservar al Gran Chaco”

La Asociación Museo Verde está impulsando un proyecto llamado "Pacto por el Gran Chaco" con diferentes propuestas para salvar a esa región, considerada uno de los pulmones verdes del planeta.

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     Las iniciativas del pacto promovido por la Asociación, cuyo objetivo es la conservación y valorización de las culturas indígenas en esa región sudamericana, quedarán recogidas en un manifiesto que será presentado el 30 de septiembre en un encuentro en Milán en vista de la Conferencia COP 26 de noviembre en Glasgow.

 

    El pacto combina diferentes iniciativas, entre ellas técnicas modernas de gestión forestal, oportunidades generadas por los mercados y el conocimiento del territorio de los pueblos de la región, propuestas consideradas indispensables para la protección y una explotación correcta de los recursos locales.
 
    El objetivo de fondo es combatir la deforestación del Gran Chaco, llanura de 1,3 millones de km2 (4 veces el tamaño de Italia) localizada en cuatro países (Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay).
 
    “Los virólogos subrayan que las forestas son claves para nuestra supervivencia. Nos protegen del “Cisne Negro” de las pandemias”, destacan los expertos de la Asociación y precisan que el Gran Chaco es “un reservorio de biodiversidad comparable al Amazonas: cuenta con 3.400 especies botánicas, 500 especies de aves, 120 de reptiles, 100 de anfibios y 150 de mamíferos, entre los cuales el armadillo gigante, el hormiguero, el jaguar y el tapir”.
 
    La región constituye la segunda masa forestal más grande de América y almacena decenas de millones de toneladas de dióxido de carbono. Allí vive una multitud de comunidades indígenas fuertemente apegadas a las tradiciones, las técnicas artesanales y el conocimiento del mundo natural, población compuesta por 25 grupos étnicos y 10 grupos lingüísticos.
 
    El pacto propone las siguientes iniciativas: - Mapeo de los recursos naturales (especies animales, maderas, esencias, etc.)- - Formación para una gestión sostenible de las forestas con la participación de las comunidades indígenas, con funciones de docentes/discentes, propietarios de tierras y autoridades locales.
 
    - Formación de procedimientos para la certificación internacional del origen de las maderas preciosas.
 
    - Formación para las modalidades de acceso a los créditos de carbono y sistemas similares de compensación como el Pes (pago por servicios de ecosistemas).
 
    - Mini-infraestructuras receptivas de viajeros interesados en el binomio naturaleza/culturas indígenas. - Creación y promoción de un logo para valorizar a los productos de la región.
 
    - Contactos con importadores de maderas preciosas para el suministro a industrias de diseño y náutica.
 
    - Producción y comercialización de hierbas medicinales.
 
    En todos estos frentes el Museo Verde está impulsando proyectos-piloto en diferentes comunidades indígenas. Uno de los temas clave estudiados es el de las ganancias irrisorias que genera la destrucción de los recursos de la región.
 
    A raíz de la deforestación, el Gran Chaco ha perdido en los últimos 20 años 87.000 km2 de bosques. Cada km2 retiene la emisión de 13 mil toneladas de co2. Si sigue este ritmo, de las forestas vírgenes existentes a principios del ´900 quedará poco o nada.
 
    Junto a las forestas podrían también desaparecer las culturas indígenas, cuya linfa vital (mitos y ritos, además de su medicina y artesanías) proviene precisamente de esas áreas.
 
    Una hectárea de foresta contiene 50 toneladas de maderas preciosas que crecen en un lapso de tiempo de entre 2 a 300 años y que son vendidas a 10 dólares la tonelada. Muy a menudo el objetivo de estas operaciones es la conversión en carbón. La destrucción de una hectárea de foresta genera por lo tanto ganancias por 500 dólares.
 
    Teniendo en cuenta estos datos, el Museo Verde propone opciones alternativas de la deforestación económicamente factibles. Una hectárea de foresta administrada correctamente puede producir hasta 3 toneladas de madera, que gracias al respaldo derivante de la certificación de origen puede generar un uso remunerativo (en sectores como la mueblería y la decoración de alta gama) y ser vendida a 250 dólares la tonelada (precio de las cotizaciones del teck). Se trata en otras palabras de talar menos pero vender a precios muy superiores. Cada hectárea puede generar ganancias por 500 dólares por año, el equivalente a las ganancias logradas deforestando, aunque sin destruir el capital forestal. Antes de que sea demasiado tarde, este es el camino indicado, que debe ser impulsado con la investigación y la experimentación. A medio plazo, la deforestación es en otras palabras un gigantesco derroche económico que puede ser evitado a través de la tecnología y las oportunidades comerciales disponibles.
 
    También plantea gestión de las forestas. Los terrenos deforestados son destinados al cultivo de la soja con un rendimiento (alrededor de 1000 us por hectárea) que a corto plazo son superiores a los rendimientos logrados a través de una gestión sostenible. Se trata de una brecha que puede ser colmada tanto a corto como a largo plazo. A medida que disminuyen las forestas aumenta su valor y es por lo tanto conveniente invertir en la gestión de estas superficies. La lógica económica puede ir de la mano de las exigencias ambientales. El Museo Verde recalca que la foresta no es sólo árboles.
 
    En la maleza de los bosques de la región crecen 115 esencias medicinales utilizadas por las comunidades locales para curar 35 enfermedades, como asma, colesterol, molestias vías urinarias, fiebre, tos, dolores reumáticos, dermatosis.
 
    La foresta favorece por otra parte actividades que pueden generar recursos económicos como el turismo sostenible, la apicultura y la artesanía. Y a la sombra de los árboles el ganado evita situaciones de estrés por el calor y la caída de peso, permitiendo así un aumento de la productividad de un 20/30%. 
 
Fuente: ANSA