05 de Julio, 2022
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Se le acaban los misiles a Rusia

La pregunta de estos días? Guerra Rusia-Ucrania: ¿Se está quedando el Ejército de Rusia sin misiles de precisión?

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El Pentágono detectó señales que indican serios problemas para el abastecimiento de cohetes
 
Una foto publicada por una agencia de noticias estatal rusa que muestra un vehículo de lanzamiento Iskander-M cargado con un misil balístico
 
Entre los innumerables inconvenientes y errores logísticos que el mando militar ruso enfrenta y que lo llevaron a anunciar un cambio “drástico” de estrategia en territorio ucraniano, el Pentágono incluyó un dato que sorprende siendo Rusia una de las principales potencias militares del mundo: Moscú estaría enfrentando serios problemas para el abastecimiento de misiles, una de las armas claves en esta invasión.
 
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Un vocero de la Secretaría de Defensa norteamericana que habló con la prensa off the record, estimó la semana pasada que desde el comienzo de la ocupación del 24 de febrero, Rusia disparó más de 1200 misiles contra Ucrania. Estos misiles crucero, la mayoría lanzados desde aviones, se basan en sistemas de guía avanzados que con un laser conducen al cohete hasta su objetivo. Son conocidos como armas de precisión guiadas (PGM, por sus siglas en inglés) y son de fabricación compleja. Además, aunque Rusia sea una potencia militar, y se desconozca el número exacto de su arsenal misilístico, esos PGM son costosísimos.
La revista británica IHS Jane’s, especializada en temas de defensa, estimó por ejemplo que el costo de cada misil ruso Kalibr ronda los 1,5 millones de dólares.
 
Estos misiles PGM se diferencian de las llamadas “bombas tontas”, como las de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, que destruyen blancos de forma indiscriminada. Estas bombas, que Rusia está usando frecuentemente en Ucrania, tienen mucha más imprecisión. Su punto de caída o impacto depende, por ejemplo, de la habilidad y adiestramiento de un piloto de avión y están afectadas por variables que no complican a un PGM. Además, causan mayores daños colaterales que podrían ser considerados “crímenes de guerra” por las víctimas que dejan entre la población civil.
 
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El vocero del Pentágono afirmó que los rusos “están empezando a enfrentar problemas de inventario con las PGM, que es una de las razones por las que se está viendo el aumento del uso de las bombas tontas. Y además, están teniendo fallas en algunas de sus PGM, que no están dando en el blanco o no explotan al contacto con el objetivo”.
 
Otros expertos llegaron a la misma conclusión sobre problemas de inventario a partir de algunas decisiones que tomó el mando militar ruso, como la llamativa utilización del misil hipersónico Kh-47M2 Kinzhal, un arma extremadamente compleja que por primera vez fue utilizada en una guerra hace diez días. Además, el blanco contra el que se usó ese costosísimo cohete fue un objetivo de escasa importancia, un depósito de combustible y lubricantes de Ucrania. “Uno se pregunta por qué están usando el Kinzhal. ¿Se está quedando sin PGM?”, se preguntó el propio secretario de Defensa, Lloyd Austin en un programa de televisión.
 
El misil hipersónico Kinzhal en un caza Mikoyan MiG-31K durante un desfile aéreo en Moscú en 2018
 
Foto de un Misil Skander, cada vez menos en posisiones de Putin
 
Empresas burocráticas estatales
 
Si efectivamente las fuerzas rusas están agotando sus provisiones de PGM, lo que en un país capitalista normal se traduciría en un rápido impulso para poner a producir a full a su industria armamentística, en Rusia significa agilizar elefantiásicas empresas burocráticas como las estatales Almaz-Tantey y la Corporación de Misiles Tácticos (KTR), las principales fabricantes de PGM.
 
Archivo - Imagen tomada de un video facilitado por la oficina de prensa del Ministerio de Defensa de Rusia el martes 25 de enero de 2022, donde se observan lanzadores de misiles Iskander del ejército ruso tomando posiciones durante ejercicios militares en Rusia. (Oficina de prensa del Ministerio de Defensa Ruso vía AP, Archivo)
 
Archivo - Imagen tomada de un video facilitado por la oficina de prensa del Ministerio de Defensa de Rusia el martes 25 de enero de 2022, donde se observan lanzadores de misiles Iskander del ejército ruso tomando posiciones durante ejercicios militares en Rusia. (Oficina de prensa del Ministerio de Defensa Ruso vía AP, Archivo)
 
Por otra parte, Rusia no es un país de tecnología sofisticada, por lo que la mayoría de estas compañías tiene una gran dependencia de la tecnología occidental, por ejemplo para la obtención de semiconductores de alta gama o placas de circuitos impresos que llevan los PGM. Y con el inicio de la guerra, cualquier intercambio comercial con Occidente quedó bloqueado con las sanciones.
 
“La industria armamentista rusa hace tiempo que se dio cuenta de su dependencia de Occidente”, dijo a la revista Forbes, Cynthia Cook, directora del Grupo de Iniciativas Industriales de Defensa del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). “Y ahora, los efectos de esta dependencia y las sanciones occidentales comenzarán lentamente a tener un impacto en la capacidad de Rusia para fabricar PGM”.
 
De todas maneras, el vocero del Pentágono que habló la semana pasada con la prensa indicó que los evidentes problemas de inventario de misiles rusos son por ahora sólo una señal de alerta. “Todavía tienen la mayoría de sus existencias disponibles. Pero han gastado bastante, particularmente en misiles de crucero sensibles, misiles de crucero lanzados desde el aire, y además sufrieron un número no despreciable de fallas en esas municiones”.
 
 
Por Rubén Guillemí - La Nación /Argentina

Miércoles 30 de marzo de 2022