03 de Marzo, 2026
Radio Mercosur
Paraguay

La carne se convierte en un lujo

El asado se enfría y el bolsillo se ajusta en Paraguay

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El costo de vida en Paraguay continúa en ascenso, lo que ha convertido el acceso a productos básicos como la carne en un verdadero lujo para gran parte de la población. En este contexto, el senador colorado Luis Pettengill generó controversia al afirmar que por G. 10.000 “ya se puede preparar un puchero”. Esta declaración se produjo durante un cruce en el Congreso con su colega, la senadora Yolanda Paredes, quien señalaba que la ciudadanía ya no podía acceder ni siquiera a un asado debido al elevado precio de los cortes de carne. Pettengill intentó contrarrestar la crítica afirmando que todavía existen cortes accesibles y que con G. 10.000, una familia podría preparar una comida con carne.

 
Sin embargo, esta versión fue desmentida por Luis Aguilera, un carnicero del Mercado 4 de Asunción con más de tres décadas de experiencia en el rubro. Aguilera explicó que con ese monto solo se puede comprar hueso blanco y que para un buen puchero se necesita al menos G. 18.000. Además, expresó su preocupación por la disminución del poder adquisitivo de sus clientes, señalando que anteriormente venían y pedían kilo y medio de carne, mientras que ahora preguntan por el precio de 500 gramos, a menudo de cortes de segunda. Los precios altos se han mantenido durante los últimos seis a ocho meses, sin perspectivas de disminución.
 
Durante los fines de semana, la venta de carne aún ofrece un respiro, pero la elección de cortes se ha restringido. Clásicos como la costilla, la tapa de asado o el vacío ya no son accesibles para todos, con el kilo de corte de primera rondando los G. 55.000, e incluso superando esa cifra en algunos casos. Esto ha llevado a muchos a optar por asados a la olla o guisos con cortes alternativos, que son más económicos, pero no siempre cumplen con los valores nutricionales necesarios.
 
Desde la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), el vicepresidente Joaquín González señaló que los supermercados están comprando carne a precios más elevados directamente desde los frigoríficos, lo que se refleja inevitablemente en las góndolas. “Nosotros no fijamos los precios, los tomamos. Y esos precios vienen con un aumento que responde al mercado internacional”, explicó. Aunque las ventas han disminuido levemente, el golpe en el consumo ha sido constante y para muchos, la carne de primera se ha convertido en un producto reservado para ocasiones especiales.
 
El propio senador Pettengill reconoció que los cortes más costosos están destinados a la exportación, especialmente aquellos provenientes de ganado criado con estándares internacionales. Afirmó que el acceso a carne de calidad se ha vuelto un “lujo” para el ciudadano promedio.
 
Paradójicamente, los ganaderos también se quejan, asegurando que están vendiendo a pérdida. “Venden barato su vaca. La industria no le agrega valor, la faena y la vende por pedacitos”, afirmó Pettengill. El gremio ganadero exige a la Asociación Rural del Paraguay (ARP) que se establezca un precio justo que beneficie tanto a productores como al mercado interno. Esta distorsión entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor final genera malestar en todos los eslabones de la cadena, y muchos creen que la falta de una política de regulación adecuada contribuye a que la carne paraguaya esté más presente en los mercados internacionales que en las mesas locales.
 
Durante una sesión del Senado, la senadora Yolanda Paredes exigió al presidente de la República, Santiago Peña, que, así como presenta carne paraguaya en sus viajes internacionales, también garantice su presencia en los hogares locales. “Ya no se ve más carne en la mesa de los paraguayos porque ivai la porte (está difícil la situación)”, lamentó. Paredes advirtió que un símbolo de unidad familiar como el asado se está convirtiendo en una postal del pasado, concluyendo que “el asadito que antes reunía a la familia, hoy es un privilegio de pocos”.
 
Redacción