27 de Febrero, 2026
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Las expectativas del acuerdo Mercosur-UE a un año de su anuncio

A pocos días de la fecha crítica, el bloque enfrenta desafíos para la firma definitiva, mientras los países miembros se preparan para posibles retrasos

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A un año del histórico acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, la firma definitiva del pacto aún está en suspenso. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil y actual líder del bloque, confirmó su intención de llevar a cabo la firma el 20 de diciembre en Brasilia. Sin embargo, el futuro del acuerdo podría verse comprometido por la posible ausencia de Paraguay en dicha fecha.

 
La cumbre que se esperaba inicialmente en Foz do Iguaçu a principios de diciembre se ha reprogramado, y Lula ha manifestado que no descarta trasladar la reunión a comienzos de enero si Paraguay no puede asistir. La importancia de este acuerdo, que ha tardado 25 años en negociarse, radica en su potencial para crear uno de los mayores mercados del mundo, uniendo a 780 millones de personas en una amplia zona de libre comercio.
 
Paraguay, que asumirá la presidencia pro tempore del Mercosur, ha manifestado la necesidad de acelerar la integración regional. Su canciller, Rubén Ramírez, destacó el papel estratégico del bloque como proveedor de alimentos a nivel global. Según él, el Mercosur produce para 400 millones de personas y representa el 60% de la proteína consumida en el mundo, lo que subraya la capacidad de Paraguay para alimentar a cien millones, a pesar de su tamaño.
 
El acuerdo, que se completó en 2024 y espera su firma, ha generado diversas opiniones dentro de los países miembros. Mario Lubetkin, canciller de Uruguay, aseguró que todos están listos para firmar el pacto y enfatizó que es crucial comenzar a planificar su implementación, tanto en Sudamérica como en Europa. El canciller destacó que las discusiones no deben estar marcadas por ideologías políticas, sino por el valor estratégico del tratado.
 
Argentina, por su parte, mantiene altas expectativas con el respaldo del Gobierno de Javier Milei, quien considera el pacto esencial para su política de apertura económica. Sin embargo, dentro del sector privado argentino, las opiniones son variadas. Mientras algunos exportadores ven oportunidades en el acuerdo, otros, especialmente en la industria manufacturera, muestran reservas ante la competencia europea.
 
Un factor que complica la situación es la posición de la Unión Europea. Aunque la Comisión Europea validó el acuerdo en septiembre, aún debe ser aprobado por el Parlamento Europeo y el Consejo. Algunos legisladores europeos han manifestado dudas sobre el mecanismo de reequilibrio del pacto, lo que podría postergar la ratificación.
 
Francia ha expresado sus preocupaciones mediante su Senado, pidiendo que el Gobierno aclare su postura antes de aprobar el acuerdo. Esta posición se centra en la necesidad de incorporar cláusulas que protejan a sectores específicos de la competencia desleal, especialmente en agricultura.
 
La aceptación del acuerdo por parte de los países europeos todavía está en juego, lo que plantea un futuro incierto para el Mercosur y su relación con Europa. Así, mientras Brasil se prepara para la firma, los líderes de la región deberán abordar las dudas y resistencia que el acuerdo ha generado en los distintos frentes.
 
Redacción con información de Infobe