Malvinas: avanza Sea Lion y se activa el debate por la exploraci贸n offshore
El megaproyecto Sea Lion suma definiciones y vuelve a poner sobre la mesa el impacto ambiental y la actividad en aguas profundas
El avance del proyecto Sea Lion en el Atlántico sur y la decisión gubernamental de licitar un nuevo bloque en la Cuenca Argentina Norte reavivaron una polémica que divide a Mar del Plata y reacomoda el debate sobre la exploración offshore. En paralelo al interés oficial por expandir el conocimiento del potencial hidrocarburífero, reaparecieron cuestionamientos vinculados al impacto ambiental de la actividad.
Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, avanza luego de la aprobación de una decisión final de inversión a fines de 2025. El proyecto requerirá alrededor de US$ 1.800 millones y lo desarrolla Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. Según la planificación, la producción comenzaría en 2028 y se proyecta una recuperación de 170 millones de barriles en la primera etapa, con un objetivo de 55.000 barriles diarios.
El impulso que tomó el desarrollo en el archipiélago y la licitación impulsada por el Gobierno para sumar un nuevo bloque en la Cuenca Argentina Norte marcaron un nuevo clima de tensión pública. En ese marco, el debate que parecía haber bajado la intensidad tras el pozo Argerich volvió a instalarse con fuerza.
La discusión, sin embargo, no surgió desde cero. Recordó lo ocurrido a fines de 2021 y durante 2022, cuando la autorización para explorar hidrocarburos frente a las costas de Mar del Plata derivó en una fuerte reacción social y ambiental. La Resolución 436/2021 aprobó una campaña de adquisición sísmica en los bloques CAN 100, CAN 108 y CAN 114, con estudios a más de 300 kilómetros de la costa.
La iniciativa generó rechazo de organizaciones ambientalistas, vecinos y sectores de la costa atlántica. En los primeros meses de 2022 hubo movilizaciones y presentación de acciones judiciales, con el argumento de que podía afectar la biodiversidad marina y el ecosistema local. Greenpeace y otras organizaciones llevaron la causa a instancias judiciales y, en febrero de 2022, el Juzgado Federal N°2 de Mar del Plata dictó una medida cautelar que suspendió temporalmente la autorización.
Con el paso de las instancias, la exploración terminó continuando bajo condiciones y exigencias ambientales. A la vez, el escenario hidrocarburífero del área fue cambiando: el pozo Argerich no encontró hidrocarburos comercialmente explotables, un resultado que moderó el entusiasmo inicial sobre la viabilidad en la zona.
En este contexto, también influyó en el reposicionamiento de actores privados. Este año se comunicó la devolución al Estado nacional de los bloques CAN 107 y CAN 109 por parte de Shell y QatarEnergy, luego de finalizar la etapa de adquisición sísmica. Mientras tanto, el Gobierno mantuvo su estrategia para relanzar la exploración offshore en el Mar Argentino.
La semana pasada se puso en marcha el proceso para licitar el área CAN_200, un bloque de unos 5.000 kilómetros cuadrados en la Cuenca Argentina Norte. La convocatoria surge a partir de una manifestación de interés presentada por Challenger Energy Group, y se plantea un concurso internacional que podría derivar en permisos de exploración y, posteriormente, concesiones de explotación.
En paralelo a la etapa administrativa, el debate volvió a tomar temperatura con el señalamiento público de Matías Kulfas. El exministro, mediante un mensaje en redes, comparó la respuesta social que despertó la exploración frente a Mar del Plata con la falta de pronunciamientos ante el anuncio del proyecto Sea Lion. Allí introdujo una crítica sobre lo que mostraba selectividad en la reacción pública y el activismo.
Kulfas retomó el recuerdo de la campaña promovida por organizaciones como Greenpeace contra la exploración autorizada en 2021 y cuestionó la ausencia de acciones equivalentes frente a la explotación petrolera en Malvinas. Con diferentes matices y resultados exploratorios mixtos, el Estado mantiene su interés en profundizar el conocimiento del mar, en un equilibrio tenso entre soberanía, economía y protección ambiental en el ámbito offshore.
Redacción