Brasil reporta impulso de exportaciones hacia la Unión Europea
El aumento del 4% de las exportaciones funciona como señal inicial de un proceso que avanza con desgravaciones graduales, reglas de origen y tránsitos especÃficos para rubros sensibles
Brasil registró un primer resultado positivo en su relación comercial con la Unión Europea tras el inicio del acuerdo con el Mercosur. Durante los primeros 60 días de aplicación provisional, las exportaciones brasileñas al bloque europeo aumentaron un 4%, según el balance oficial divulgado por el gobierno.
La declaración de Alckmin se conoce a pocos meses del comienzo de la etapa provisoria del entendimiento, que se puso en marcha el 1 de mayo de 2026 . En ese momento, los países del Mercosur que participan del acuerdo notificaciónon sus procedimientos internos, habilitando el funcionamiento inicial del mecanismo.
El acuerdo llega después de un proceso de negociación prolongado, con idas y vueltas en torno a temas centrales como agricultura, industria, medio ambiente, compras públicas y acceso a mercados. Con la firma del tramo interino en enero de 2026, el debate que se extendió por décadas pasó a una fase operativa, con reglas que comenzaron a aplicarse de forma gradual.
En la estrategia brasileña, el mercado europeo aparece como un componente decisivo para mejorar las condiciones de inserción internacional. La Unión Europea es uno de los principales destinos comerciales del país y el acuerdo abre la posibilidad de ampliar la competitividad de las empresas exportadoras a medida que avance la reducción progresiva de aranceles.
La nueva etapa también introducirá cambios para los productos que ingresan al Mercosur. Desde el inicio de la aplicación provisional, se activaron rebajas para rubros industriales y agroalimentarios, con un ejemplo visible en el sector automotor, donde los aranceles para vehículos eléctricos e híbridos bajaron inicialmente de 35% a 25% , mientras que para determinados autos con motores de combustión la reducción fue de 35% a 17,5% .
A la vez, el acuerdo no implica una apertura inmediata sin límites para todos los bienes. En los sectores más sensibles persisten cuotas, períodos de transición, calendarios de degradación y requisitos de origen, con especial atención en rubros como carne, aves, azúcar, etanol y otros productos agrícolas.
Por esa razón, el incremento del 4% en los primeros 60 días se interpreta como un indicador temprano y no como el resultado definitivo. El impacto final se medirá con el paso de los meses, cuando más empresas utilicen las preferencias arancelarias, ajusten contratos y el sistema logístico acompañan el cambio en las cadenas de abastecimiento europeo.
El Gobierno brasileño enmarca este avance dentro de una coyuntura marcada por medidas proteccionistas en distintos mercados. Bajo esa lógica, el país busca diversificar destinos y reducir la dependencia de pocos canales comerciales, al tiempo que procura proteger el crecimiento exportador ante posibles restricciones.
El desafío no se agota en el acceso: el objetivo es transformar la apertura en productos de mayor valor. Brasil cuenta con una base exportadora fuerte en materias primas, pero el acuerdo también puede abrir oportunidades para bienes industriales y de valor agregado, aunque el aprovechamiento exige inversión en productividad, certificaciones, logística e innovación.
El agropecuario seguirá ocupando un lugar central en el desarrollo del entendimiento. El mercado europeo impone estándares sanitarios, ambientales y de trazabilidad que condicionan el ritmo de incorporación y el desempeño de cada rubro. En este esquema, el acuerdo funciona como una puerta habilitante, pero no garantiza por sí solo el resultado para quienes no logren adaptarse.
Otra variable decisiva es la dimensión ambiental, que atraviesa los compromisos de desarrollo sostenible y los mecanismos de control asociados a determinadas condiciones de acceso. Para Brasil, el reto combina cumplimiento normativo con la posibilidad de posicionar productos que cuenten con certificaciones y sistemas de trazabilidad.
El alcance del acuerdo se extiende a Paraguay y Uruguay, además de Argentina, en la etapa provisoria. Para Paraguay y Uruguay, se plantea una oportunidad de ampliar las exportaciones en distintos segmentos agroindustriales y de alimentos procesados, mientras que Argentina enfrenta el reto de fortalecer su competitividad para capturar mejores las nuevas condiciones.
El dato de los primeros dos meses se proyecta como una señal favorable para el Mercosur y para Brasil, pero el desenlace dependerá de la consolidación comercial a mediano plazo. La prueba llegará cuando la preferencia arancelaria se traduzca en contratos estables, mayor participación de productos en el mix exportador y una expansión que sostenga el impulso más allá del arranque inicial.
Redacción con información de Prensamercosur