Acuerdo UE-Mercosur cambia la perspectiva de Sudamérica
La firma del pacto resalta la importancia geopolÃtica de la región en un contexto mundial en transformación, más allá de su impacto económico
El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur ha cobrado una nueva dimensión en Sudamérica. Con la firma del pacto programada para el 17 de enero en Asunción, la atención se ha desplazado del análisis económico a un enfoque más amplio que incluye la relevancia geopolítica de la región.
En los últimos meses, la percepción del acuerdo ha cambiado notablemente. Sudamérica ve en este tratado una oportunidad para reposicionarse en un mundo cada vez más polarizado. El expresidente estadounidense Donald Trump ha influido en esta reevaluación, adoptando políticas de aranceles y retirando a Estados Unidos de varias organizaciones internacionales. Su chovinismo económico ha empujado a los países del Mercosur a buscar alternativas más sostenibles y confiables para su desarrollo.
Frente a este panorama, la Unión Europea ha decidido colaborar con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay en un esfuerzo conjunto para establecer un marco de cooperación que permita un crecimiento basado en normas sólidas y confianza mutua. Para los países sudamericanos, este pacto no solo tiene implicaciones económicas, sino que también representa una garantía de seguridad frente a las acciones intervencionistas de Estados Unidos en el continente.
El analista político brasileño Thomas Traumann destaca que el acuerdo ofrece una forma de “póliza de seguro” para la región, aumentando el peso internacional del Mercosur y fortaleciendo sus estructuras internas. Mario Lubetkin, canciller de Uruguay, se refiere al tratado como un "salto cualitativo" para todos los países participantes.
Desde un punto de vista estratégico, Brasil se beneficia especialmente del acuerdo al integrar su industria en las cadenas de valor globales, destacando su relevancia en la producción de minerales críticos. Brasil es hogar de cerca del 20% de las reservas mundiales de tierras raras, que son esenciales para la fabricación de tecnologías modernas y la energía. En un contexto donde China monopoliza en gran medida estos recursos, Brasil emerge como un nuevo actor vital.
Sin embargo, los analistas advierten sobre la asimetría en los intereses entre la UE y el Mercosur. Mientras que Sudamérica aporta principalmente productos agrícolas, la UE ofrece bienes industriales de alta gama. Esto plantea un riesgo de que los países del Mercosur se mantengan estancados como proveedores de bienes de bajo valor.
A pesar de las expectativas, se estima que los efectos económicos del acuerdo serán limitados, con proyecciones de crecimiento del PIB para Mercosur de solo entre el 0,3 y el 0,5 por ciento a largo plazo. Los países más pequeños, como Uruguay y Paraguay, podrían verse beneficiados de manera desproporcionada por la apertura del mercado.
Aunque el acuerdo ofrece una alternativa más estable en comparación con el comercio estadounidense y menos volátil que el chino, las expectativas geopolíticas todavía dominan la discusión. La creciente preocupación por la influencia estadounidense y las ambiciones chinas en América Latina subraya la importancia de contar con opciones diversificadas a nivel comercial.
Finalmente, algunos expertos advierten sobre la carga de expectativas que se coloca sobre el acuerdo. José Augusto Fontoura Costa, jurista de la Universidad de São Paulo, enfatiza que su implementación por sí sola no revertirá la erosión de las instituciones públicas ni restaurará el papel anterior de Europa en la región. En este sentido, los analistas sugieren que mantener abiertas las opciones será la estrategia más efectiva para Sudamérica en el futuro cercano.
Redacción con información de DW