Tractorazo en Madrid por el acuerdo UE-Mercosur
La capital española fue el escenario de una masiva movilización que reclama un freno a la competencia desleal impulsada por el pacto comercial con Sudamérica
Miles de agricultores y ganaderos tomaron el centro de Madrid en una jornada de protesta contra el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Con cientos de tractores, los manifestantes expresaron su rechazo a un pacto que, según afirman, amenaza la soberanía alimentaria de España y de Europa.
Los tractores, agrupados en cinco columnas, marcharon desde diversos puntos hasta converger en la plaza Colón, recorriendo un trayecto que finalizó frente al Ministerio de Agricultura. En sus pancartas, se leían mensajes como “No Mercosur, no nuestra ruina” y “El campo muere”, reflejando la desesperación del sector que se siente amenazado por la competencia desleal.
Miguel Ángel Aguilera, líder de la organización agraria Unaspi, advirtió que si el sector primario se ve debilitado, el impacto será directo en la ciudadanía. “Los productos serán de peor calidad y se perderá la capacidad de elegir lo que se lleva a casa”, explicó. La preocupación radica en que el acuerdo abre la puerta al ingreso de productos agrícolas sudamericanos que no cumplen con los estándares de calidad exigidos en Europa.

La manifestación congregó a 2.500 personas, de acuerdo a cifras de la prefectura, y puso en evidencia el descontento de un sector considerado estratégico para la economía española. Mientras tanto, desde el Congreso de los Diputados, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió el acuerdo como una “extraordinaria noticia” para Europa, argumentando que crea un entorno de “seguridad” y “predictibilidad” para los mercados.
Para tranquilizar a los agricultores, Sánchez prometió la implementación de “mecanismos de compensación” y “salvaguardas agrícolas” que limitarían la entrada de productos que pudieran afectar a los productores locales. Sin embargo, las declaraciones del presidente no lograron calmar las preocupaciones de los manifestantes, quienes insisten en que el acuerdo representa un riesgo significativo.
Organizaciones agrarias enfatizan que el pacto no solo afecta a la agricultura española, sino que juga un papel en un escenario europeo donde se priorizan políticas que no benefician al sector. De hecho, distintas federaciones de agricultores han criticado que las políticas agrarias actuales están alejadas de las necesidades reales del campo y propician una competencia desleal.
En medio de esta incertidumbre, el Parlamento Europeo ha decidido congelar la ratificación del acuerdo durante al menos un año y medio, llevando el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para evaluar su legalidad. Sin embargo, la Comisión Europea tiene la opción de aplicar el acuerdo de forma provisional.
Las consecuencias del acuerdo son amplias y abren un nuevo capítulo en la relación comercial entre Europa y Sudamérica. Este pacto permitiría a la UE aumentar sus exportaciones de coches, maquinaria y productos agrícolas a países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, mientras que facilitaría la entrada de carne de res y otros productos sudamericanos en el mercado europeo.
Los agricultores y ganaderos españoles seguirán alzando sus voces, demandando una revisión del acuerdo y defendiendo su vital rol en la economía nacional.
Redacción con información de APF / Europa Press