30 de Abril, 2026
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Uruguay

Uruguay apuesta a liderar la logística regional

El acuerdo Mercosur-UE abre una oportunidad clave para posicionar al país como centro de distribución. El desafío será adelantarse a la competencia de la región

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El inminente inicio del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea abre un escenario de competencia estratégica en la región, donde Uruguay busca consolidarse como un nodo clave para el movimiento de mercancías. Más allá del impulso a las exportaciones tradicionales, el foco está puesto en el desarrollo de servicios logísticos capaces de captar una porción relevante del comercio entre ambos bloques.

 

La meta es ambiciosa: transformar al Puerto de Montevideo en la principal puerta de entrada de productos europeos hacia Sudamérica. En ese esquema, el país apunta a posicionarse como un centro de distribución regional que aproveche su infraestructura, estabilidad y regímenes especiales para atraer operaciones de tránsito.

 

Las cifras actuales muestran una base en crecimiento. En 2025, la exportación de servicios logísticos alcanzó los 882 millones de dólares, con un incremento del 7,5% respecto al año anterior. Dentro de ese total, unos 200 millones de dólares corresponden a actividades vinculadas al rol de hub, considerado el segmento con mayor potencial de expansión.

 

El margen de crecimiento es significativo. En el área de influencia del Puerto de Montevideo, que abarca desde el sur de Brasil hasta la costa chilena, se estima un flujo superior al millón de contenedores vinculados al comercio con Europa. Captar apenas el 10% de ese volumen permitiría generar ingresos por 863 millones de dólares anuales en servicios logísticos.

 

La proyección a mediano plazo refuerza el optimismo. El dinamismo que aportará el acuerdo, junto con nuevas inversiones productivas en la región, podría multiplicar la demanda de infraestructura y servicios asociados al comercio internacional. En ese contexto, la logística aparece como un motor clave de crecimiento económico.

 

Sin embargo, el desafío no es menor. Uruguay compite directamente con países como Argentina, Brasil y Chile, que también buscan posicionarse en este negocio. La carrera por atraer flujos comerciales ya está en marcha y requiere decisiones rápidas para no perder terreno.

 

Uno de los principales obstáculos identificados es la burocracia. Los procesos administrativos extensos, como la obtención de visas para empresarios o las demoras en controles fronterizos, representan trabas que afectan la competitividad. La necesidad de simplificar estos procedimientos se vuelve central para facilitar el movimiento de personas y mercancías.

 

A esto se suma la estructura de costos. Existen sectores donde las importaciones y exportaciones enfrentan cargas elevadas, lo que termina financiando otras áreas del sistema logístico. Este esquema plantea la necesidad de una revisión que permita mejorar la eficiencia y reducir desventajas frente a otros países.

 

El rol de la carga regional resulta determinante. Una parte significativa del movimiento en puertos y aeropuertos depende del tránsito de mercancías de países vecinos. Esta dinámica refuerza la importancia de la integración regional como condición para alcanzar mayor escala y conectividad.

 

En este escenario, el Puerto de Montevideo se posiciona como el eje central del sistema, aunque también enfrenta limitaciones. Las inversiones en modernización y la implementación de herramientas como la ventanilla única marítima buscan mejorar su capacidad operativa y reducir tiempos.

 

La oportunidad es concreta y los números respaldan el potencial. Pero el tiempo juega un papel decisivo. Para capitalizar el nuevo escenario, Uruguay deberá avanzar en reformas internas y fortalecer su propuesta antes de que los flujos comerciales definan otros destinos en la región.

 

Redacción con información de ámbito