30 de Mayo, 2026
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Mercosur y Unión Europea activaron un acuerdo que apunta a acelerar exportaciones agroindustriales

El agro concentra la mayor parte de las oportunidades y el plan incluye reducción de aranceles, cupos específicos y reglas que tienden a dar previsibilidad a mediano plazo

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Desde el 1 de mayo, el Acuerdo Mercosur-UE comenzó a operar en plena vigencia y marca un hito en la integración comercial del bloque sudamericano. El entendimiento se presenta como el mayor logrado en su historia y, al mismo tiempo, como la creación de un área de libre comercio de gran escala a nivel global.

 
El tratado abre una etapa renovada para el comercio exterior argentino y se proyecta como un motor para la expansión de las exportaciones. De acuerdo con estimaciones del ámbito bursátil local, el país podría sumar u$s10.529 millones adicionales durante los próximos diez años.
 
La Unión Europea ocupa un lugar central en la estrategia exportadora de Argentina. En 2025, las ventas al bloque alcanzaron u$s8.486 millones y representaron el 9,7% del total exportado, aunque en el primer trimestre de 2026 esa participación bajó al 9,3%.
 
En ese contexto, el acuerdo aparece como una vía para revertir la pérdida relativa de peso y sostener un mayor nivel de colocaciones. La eliminación de barreras arancelarias y la adopción de reglas comunes entre los países del Mercosur y los integrantes de la UE apuntan a mejorar el acceso a uno de los principales mercados de destino.
 
El agroindustrial emerge como el sector más beneficiado. Alrededor del 85% de las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea corresponden a rubros del complejo agro, con productos que abarcan desde harina de soja y biodiésel hasta carne bovina y maní.
 
Además, se destaca la presencia de alimentos con mayor diferenciación. Una parte relevante de lo enviado al mercado europeo se compone de productos con valor agregado, un rasgo que se observa con más intensidad que en otros destinos comerciales.
 
El mecanismo central para impulsar el intercambio es la reducción de aranceles. El 99% de las exportaciones del Mercosur ingresaría con beneficios: una porción ya quedó sin aranceles desde el inicio y el resto avanzaría con desgravación progresiva en el transcurso de los próximos diez años.
 
Para bienes agrícolas considerados más sensibles, el acuerdo prevé esquemas de acceso con cuotas específicas, con menciones a carnes, azúcar, etanol, arroz, maíz y lácteos. A la vez, se incorporan compromisos vinculados a los derechos de exportación que condicionan la política arancelaria futura.
 
A partir de mayo de 2029, Argentina no podría aplicar retenciones a las exportaciones destinadas a la Unión Europea, con salvedades puntuales. Para el complejo soja, el esquema prevé techos específicos para los años 2031 y 2036, en línea con una adecuación gradual.
 
El tratado también contempla el incentivo a inversiones. La Unión Europea comprometió 1.800 millones de euros para el Mercosur, mientras que Alemania anunció un acuerdo para abastecerse de dos millones de toneladas de gas natural licuado argentino desde 2027.
 
Más allá de los efectos inmediatos en el comercio, el entendimiento se interpreta como una herramienta de previsibilidad. En un escenario global con tensiones y cambios regulatorios, contar con reglas claras y acceso preferencial al segundo mercado de exportación del país se ubica como un factor relevante para atraer capitales, impulsar empleo y sumar ingresos de divisas en la próxima década.
 
Redacción con información de ámbito