30 de Julio, 2026
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América

La Casa Blanca defendió a la Selección argentina por la bandera de Malvinas en el Mundial

La respuesta de la Casa Blanca llegó luego del reclamo de un periodista británico que pidió sanciones para la Selección. Washington invocó la Primera Enmienda y evitó respaldar cualquier castigo deportivo

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La controversia generada por la exhibición de una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas” durante los festejos de la Selección argentina tras vencer a Inglaterra llegó hasta la Casa Blanca. El gobierno de Estados Unidos defendió públicamente el derecho de los futbolistas a realizar esa manifestación y rechazó los planteos que pretendían excluir al equipo de la final del Mundial 2026 frente a España.

 
La postura fue expresada por Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la organización de la Copa del Mundo, durante una conferencia de prensa realizada en el Foreign Press Center del Departamento de Estado, en Nueva York. Allí sostuvo que la legislación estadounidense garantiza la libertad de expresión y que los jugadores argentinos estaban habilitados para realizar ese tipo de manifestaciones.
 
El funcionario fundamentó su respuesta en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que protege la libertad de expresión. En ese sentido, afirmó que quienes se encuentran en territorio estadounidense tienen derecho a expresar sus opiniones sin que ello implique automáticamente una sanción deportiva.
 
La declaración surgió luego de una consulta formulada por un periodista británico, quien cuestionó la presencia de la bandera durante los festejos posteriores al triunfo argentino sobre Inglaterra y preguntó si los futbolistas debían ser suspendidos por haber utilizado un escenario del Mundial para expresar un reclamo de soberanía.
 
Lejos de acompañar ese planteo, Giuliani respondió que los jugadores contaban con la posibilidad de manifestarse libremente en Estados Unidos y evitó respaldar cualquier castigo. Tampoco emitió opinión sobre el contenido del mensaje ni sobre la disputa territorial, limitándose a remarcar el alcance de las garantías constitucionales estadounidenses.
 
Tras responder sobre la controversia, el funcionario cambió el eje de la conferencia y elogió el rendimiento de Lionel Messi durante la semifinal. Destacó la influencia del capitán argentino en la remontada frente a Inglaterra y comparó su liderazgo dentro del campo de juego con el que ejercía Michael Jordan durante su carrera en la NBA.
 
El episodio que originó la polémica ocurrió una vez finalizado el encuentro disputado en Atlanta. Mientras celebraban la clasificación a la final junto a los hinchas, Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez desplegaron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, imagen que rápidamente tuvo repercusión internacional.
 
La escena generó fuertes reacciones en el Reino Unido, donde distintos sectores cuestionaron la utilización del escenario deportivo para expresar una reivindicación vinculada a la soberanía del archipiélago. A partir de ese momento comenzaron a multiplicarse los pedidos para que la FIFA analizara una eventual sanción contra los futbolistas argentinos.
 
Antes del encuentro, las autoridades argentinas habían informado que no estaría permitido el ingreso de banderas, carteles o indumentaria con referencias a las islas Malvinas o al conflicto de 1982, en cumplimiento de las normas disciplinarias de la FIFA, que prohíben la exhibición de mensajes políticos o considerados provocativos dentro de los estadios.
 
Tras el partido, la Comisión Disciplinaria de la FIFA inició la revisión de los informes oficiales correspondientes a la semifinal. El procedimiento forma parte del protocolo habitual del organismo y no implica, por sí mismo, la aplicación de sanciones contra la Asociación del Fútbol Argentino ni contra los jugadores involucrados.
 
Desde el Reino Unido también hubo una respuesta oficial. Un portavoz del gobierno británico reafirmó la posición de Londres sobre las islas Malvinas y sostuvo que el compromiso con los habitantes del archipiélago permanece inalterable, en medio del debate que despertó la imagen difundida tras el encuentro.
 
Además de referirse a la controversia, Giuliani confirmó que el presidente Donald Trump asistirá a la final del Mundial que se disputará en Nueva Jersey entre Argentina y España. También señaló que existe la posibilidad de que el seleccionado campeón sea invitado posteriormente a la Casa Blanca, aunque aclaró que esa decisión dependerá exclusivamente del mandatario estadounidense.
 
Consultado sobre el desenlace de la definición, el funcionario evitó manifestar preferencias entre ambos finalistas. Anticipó un partido muy equilibrado, expresó su deseo de que la final se extienda al tiempo suplementario o a los penales y aseguró que el crecimiento del Mundial confirma el avance del fútbol como uno de los deportes con mayor proyección en Estados Unidos.
 
Redacción con información de agencias