El petróleo y Vaca Muerta llevaron a YPF a un récord histórico
La petrolera multiplicó sus ganancias y alcanzó márgenes inéditos en dos décadas. El mercado ahora seguirá de cerca la evolución del crudo, las inversiones y la capacidad de sostener el flujo de caja
YPF cerró el segundo trimestre con el mejor resultado de su historia, impulsada por el fuerte aumento del precio internacional del petróleo, la expansión de la producción de shale en Vaca Muerta y una mejora superior a la esperada en el negocio de refinación y comercialización.
La petrolera obtuvo una ganancia neta de u$s1.205 millones entre abril y junio, casi tres veces por encima de los u$s409 millones registrados durante el primer trimestre y muy por encima de los u$s58 millones del mismo período de 2025.
El desempeño también quedó reflejado en los ingresos, que alcanzaron u$s6.574 millones, un 42% más que un año atrás. El EBITDA ajustado llegó a u$s2.804 millones, con un margen del 43%, el mayor registrado por la compañía en dos décadas.
Uno de los principales motores del resultado fue la evolución del petróleo. Como YPF no mantiene coberturas sobre su producción de crudo, la suba internacional tuvo un impacto directo sobre sus ingresos. El precio promedio realizado alcanzó los u$s91,1 por barril, un 33% más que en el primer trimestre y un 53% superior al de un año atrás.
El negocio de Exploración y Producción fue el gran protagonista. Su EBITDA ajustado llegó a u$s1.725 millones, con un crecimiento del 50% respecto del período enero-marzo. En paralelo, la producción de shale oil aumentó 47% interanual y alcanzó los 212.700 barriles diarios, que ya representan el 80% de todo el petróleo producido por la compañía.
La transformación de la matriz productiva también se refleja en la decisión de reducir gradualmente la producción convencional. La extracción total de petróleo cayó 2% durante el trimestre, hasta 265.500 barriles diarios, pero la participación de los barriles provenientes de Vaca Muerta continuó creciendo debido a sus mejores costos y márgenes.
La diferencia es significativa. Mientras el costo de extracción del shale se ubicó en torno a u$s4 por barril equivalente, en los campos convencionales alcanzó los u$s23,6. Esa brecha explica buena parte de la estrategia de YPF para concentrar recursos en las áreas no convencionales.
Para sostener ese proceso, la empresa destinó u$s1.340 millones a inversiones durante el trimestre, un 37% más que entre enero y marzo. El 77% de ese desembolso estuvo orientado a operaciones no convencionales. En el primer semestre, el EBITDA ajustado acumuló u$s4.398 millones, un 86% más que en la primera mitad de 2025.
Otro de los datos relevantes apareció en el negocio de refinación y comercialización. El mercado esperaba que el incremento del petróleo pudiera reducir los márgenes debido a una actualización más gradual de los precios de los combustibles, pero ese efecto no se produjo con la intensidad prevista.
El EBITDA ajustado de Refino & Marketing por barril aumentó de u$s14,9 a u$s23,2, mientras que el precio neto promedio de los combustibles, medido en dólares, avanzó 28% hasta u$s920 por metro cúbico. La cifra todavía se ubicó por debajo de la paridad de importación de u$s1.015, aunque la diferencia se redujo de manera considerable.
El procesamiento de crudo también alcanzó un récord de 350.800 barriles diarios, con una utilización de las refinerías del 104%. Durante el trimestre, además, YPF logró abastecer el mercado sin necesidad de importar nafta ni gasoil.
La fortaleza operativa tuvo su correlato financiero. La deuda neta disminuyó u$s771 millones y quedó en u$s7.654 millones, mientras que el apalancamiento bajó a 1,09 veces, su nivel más bajo en once años. Al mismo tiempo, la caja y las inversiones de corto plazo alcanzaron un máximo de u$s2.474 millones.
El flujo de caja libre permaneció positivo en u$s824 millones. Sin contabilizar la adquisición por u$s188 millones de activos de Equinor en Vaca Muerta, el resultado habría rondado los u$s1.000 millones. La mejora de las calificaciones crediticias también acompañó la evolución financiera y contribuyó a fortalecer la percepción del mercado sobre la compañía.
Ahora, el desafío pasa por sostener estos niveles de rentabilidad cuando las condiciones externas sean menos favorables. Los inversores deberán seguir especialmente el precio del petróleo, la evolución de la producción de shale, el ritmo de inversiones y la capacidad de mantener un flujo de caja positivo.
Entre los proyectos estratégicos aparece Vaca Muerta Oil Sur, donde YPF posee una participación del 30% y las obras presentan un avance cercano al 80%. La primera exportación está prevista para comienzos de 2027, con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios que podría ampliarse hasta 550.000 durante la segunda mitad de ese año.
A esto se suma LLL Oil, presentado bajo el RIGI, que contempla inversiones por u$s25.000 millones durante quince años, más de 1.150 pozos y una producción cercana a 240.000 barriles diarios hacia 2032. En el segmento gasífero, el proyecto Argentina LNG también avanzó con la incorporación de Eni y XRG al desarrollo de cinco bloques de Vaca Muerta.
El mercado mantiene una perspectiva favorable sobre YPF, aunque las expectativas también son cada vez más exigentes. Con un precio objetivo promedio cercano a los u$s60 frente a una cotización en torno a u$s51, el potencial de suba estimado ronda el 18%.
El récord del segundo trimestre marca así un punto de inflexión para la petrolera. Con una producción cada vez más concentrada en Vaca Muerta, menor deuda, mayores inversiones y nuevos proyectos exportadores en marcha, YPF deberá demostrar ahora que el resultado histórico puede convertirse en una nueva base de crecimiento y no solamente en el efecto excepcional de un trimestre con el petróleo jugando a su favor.
Redacción con información de ámbito